EL ODIO COMO ARMA POLÍTICA
Por: Holguer Mariano Jara
En Ecuador el odio se ha convertido en un tema fundamental para entender la política en estos tiempos, es parte crucial de la estrategia autocrática en manos de los populistas. Predominan los intereses bastardos, el egoísmo, falta de pensamiento crítico, la mediocridad y la entrega a la “inteligencia artificial” que, lucrando con ella, someten a los demás poniendo sus grilletes en los cerebros del ser humano o en sus manos entretenidas, tabletas y celulares.
La democracia tiene la condición increíble de permitir elegir en los cargos de gobierno, a sus propios enemigos, a aquellos que desean destruirla. Para ello se valen de la libertad y de los procesos democráticos. Una vez en el poder, inician el ataque a los otros poderes como, el Poder Judicial, Legislativo, Contraloría y Fiscalía, es decir, contra todo aquello que tiene los instrumentos.
Sin embardo, todos esos ataques individuales o colectivos, se hacen sobre la base, de la pos/verdad; es decir, con acusaciones o afirmaciones aparentemente ciertas, pero sin demostrarlo, pues en realidad o es mentira o su dicho no es totalmente cierto. Para ellos no importa violar la verdad y la ley, lo importante es crear el sentimiento negativo hacia algo o alguien y con ello generar el odio y deseo de destruirlo, parcial o totalmente.
¡El barco se hunde, traigan al capitán! El capitán lleva años fugitivo y la primera oficial, Luisa Gonzáles, se ha encargado de determinar el rumbo del navío. “sostener unida a la tripulación y mantener en calma a los pasajeros”, aunque en medio de odio y venganza.
El odio y el resentimiento a menudo se transforman en venganza política, impulsados por narrativas polarizantes, que se viralizan en redes sociales, donde la indignación se premia y la empatía se castiga, llevando a campañas de linchamiento digital, ataques contra opositores, fracturando el debate público y convirtiendo la disidencia en un acto de “enemigo” a ser destruido.
Las manifestaciones del odio y la venganza política, crean en los ecuatorianos una división entre “pueblo bueno” y “corruptos/enemigos”, amplificada en redes, donde el antagonismo genera más interacción que la información y la verdad se vuelve irrelevante frente al grito del odio, volviendo invisible a quien no se une a la furia.
El odio se convierte en combustible para la venganza política, usando las redes sociales y el sistema para deshumanizar al adversario y asegurar el control, vaciando de contenido el debate y dejando a la verdad como un mero susurro
Los dirigentes, militantes y simpatizantes de RC5 y otros movimientos políticos, se reúnen sólo para repartir culpas, pero sin reconocer las suyas, ya que carecen totalmente de autocrítica, por lo cual siguen sin nada que ofrecer, más que su odio escatológicamente absurdo. El intercambio de descalificaciones no se hizo esperar, el dime y diretes están a la orden del día. Claro que se espera algo mejor de destruir esa antigua manera de ejercer el poder. Sigan no más esperando que los políticos les cambien la vida. Por lo pronto yo me voy a descansar, que el sábado tengo una carnita asada en mi tierra linda Riobamba, entre en cielo y la tierra.



