Reflexiones navideñas en una época difícil
Una buena cantidad de personas guardan un hermoso recuerdo de días de Navidad que pasaron disfrutando junto a su familia y/o seres queridos, incluso con familiares y personas que ya no están con nosotros en este planeta.
Agustin Albornoz S.
Para Ecuador News
Estamos en esta fecha tan especial, la preciosa Na-vidad. Una buena cantidad de personas guardan un hermoso recuerdo de días de Navidad que pasaron disfrutando junto a su familia y/o seres queridos, incluso con familiares y personas que ya no están con nosotros en este planeta. Sin embargo hay otras personas para las que estas fechas representan la ausencia familiar, por diversos motivos, así como también la ausencia de cariño. Por ejemplo, hay personas que por distintos motivos no tuvieron vínculos familiares, sea porque no tuvieron padres que se ocuparan de ellos, o que fueron abandonados y por tanto terminaron en centros donde se ocupan de ese tipo de casos, etc.
Conozco de cerca algunos casos así, sobre todo el de un gran amigo mío, y por ello me consta de que siendo ya personas mayores tienen recuerdos muy vivos de esos tiempos, y en varios casos esta temporada la viven con cierto aire de tristeza, unos más que otros. En el caso de mi amigo, él tuvo la oportunidad de conocer a Jesús, y de abrirle su corazón y su vida a Él, por lo que mi amigo me ha dicho que gracias a Dios Jesús eliminó esa tristeza de estas fechas de la que hablo.
Esta reflexión la comparto con ustedes apreciados lectores para pedirles que tomen un tiempo para pensar en esas personas que están pasando esta situación mencionada u otra similar, que en la práctica no viven la Navidad asociándola a algún vínculo familiar, sino más bien al contrario; también extiendo esta inquietud hacia otras personas que se encuentren en cualquier otra situación que pueda ocasionarles alguna tristeza en estas fechas.
Y al mismo tiempo que les hago respetuosamente esta petición, también quisiera invitarlos a elevar una oración de corazón por todas esas personas, y por todos los casos de desamparados y abandonados en este mundo perdido, para que Dios las sostenga en estos tiempos, y que para ello les dé Su amor eterno y Su consuelo insustituible.
A continuación, a propósito de estas fechas, quisiera compartir con ustedes varias reflexiones navideñas que deseo les sean de alegría, de utilidad y de análisis:
1. La Navidad no se reduce a una temporada de festividades diseñadas para pasarla bien. Es mucho más que eso: es una época para reflexionar acerca de lo que es eterno. El espíritu de la Navidad es un espíritu de generosidad.
2. Podremos perder muchas cosas con el transcurso de los años —la inocencia, el arrojo, el sentido de invencibilidad— pero eso sí: no renunciemos jamás a la alegría de la Navidad. Puede que, con los años, te asalten dudas y enfrentes graves temores, aun así, no te apartes jamás de esa luz inagotable, esa verdad indómita y ese amor inquebrantable que colmaron los corazones de los hombres a partir de aquella bendita madrugada. Que renueven siempre en ti esa fe de niños.
3. Si pudiésemos resumir en tres palabras todas las verdades de la Navidad, serían las siguientes: «Dios con nosotros». En Navidad, solemos concentrarnos en la infancia de Cristo, cuando la verdad más importante de las Pascuas es Su deidad. ¡Más sorprendente que ese bebé del pesebre es la verdad de que ese niño es el omnipotente Creador de los cielos y la tierra!
4. La Navidad ofrece a todos un papel que desempeñar:
*Puedes ser María: Muéstrate dispuesto a ser cualquier cosa que Dios quiera que seas
*Puedes ser José: Toma a Dios al pie de la letra, aunque no lo entiendas, y esfuérzate al máximo por cumplir Su plan
*Puedes ser un pastor: Emociónate con las Buenas Nuevas, y cuéntaselas a cuantos puedas
*Puedes ser un sabio: Adora a Jesús, y obséquiale tus regalos más preciados
*Puedes ser una estrella: Refleja la luz de Dios y señala el camino hacia Jesús
*Puedes ser un ángel: Proclama a viva voz las Buenas Nuevas
*Puedes ser el Niño Jesús: Entrégate humildemente para que otros vivan



