TIEMPO DE REFLEXIÓN PARA LA ACCIÓN
ROSALÍA ARTEAGA SERRANO
Tanto el final del año que transcurre como el comienzo del que viene, son espacios de celebración, pero deben incluir también importantes dosis de reflexión sobre lo ocurrido, sobre lo que aconteció a lo largo de este 2025 que, como ocurre con los últimos años, pasa a la velocidad del vértigo, no sé si porque efectivamente es así, o porque el paso de los años en mí hace que tenga esa impresión.
En todo caso, mirar atrás para asimilar las experiencias, para analizar lo que hicimos o dejamos de hacer, así como también los acontecimientos que impactaron al mundo, y la realidad de nuestro continente y fundamentalmente de nuestro país, nos sirven de lecciones y aprestan nuestro accionar en el año que se inaugura.
Un planeta que parece desenfrenado, con agresiones al entorno, con guerras y violencia, con conflictos bélicos que no han cesado, sino que más bien se agudizan en cuanto a capacidad destructiva y de muertes, así como ese otro tipo de violencia infiltrado en los países de América Latina y particularmente del Ecuador, nos hacen confiar poco en la capacidad evolutiva del ser humano.
Por otro lado, el avance de la innovación, la ciencia y la tecnología, que marcha indeteniblemente, poniendo en las manos de los seres humanos herramientas hasta hace no mucho tiempo inimaginables, como el uso cuotidiano de la inteligencia artificial, los avances médicos que impulsan la mayor edad para muchos seres humanos, los descubrimientos en lo micro y en lo macro de lo que nos rodean, todo ello nos hace pensar en las capacidades humanas para superarse a sí misma.
Las simas en las que se precipita la humanidad van de la mano con las cimas que alcanzan esos mismos seres humanos, sumiéndonos en la paradoja de la composición humana, con mucho de instintos básicos y con mucho de divino.
Así somos las personas, por eso mismo bien valen las reflexiones, pensar desde nuestra individualidad en cómo podemos contribuir para mejorar nuestro entorno y disminuir el impacto de lo negativo, así sea en una mínima porción, como tarea primordial de este 2026, en el que deseamos paz y ventura para todos.



