Así se quebró la paz
El narcotráfico transformó a Ecuador en sólo 25 años
En un cuarto de siglo, la seguridad de Ecuador se ha visto deteriorada por varios factores: la infiltración del narcotráfico, la corrupción, el desmantelamiento de las instituciones y el abandono estatal. Se estima que por el país circula más del 70% de la droga producida en Colombia, lo que provoca una disputa entre los grupos criminales por esas rutas y otras economías ilícitas. ¿Cómo pasó Ecuador de ser un país seguro a ser considerado uno de los más peligrosos del mundo? En este especial de retrospectiva lo contamos.
Informe de “France 24”
Ecuador registró, hasta noviembre de 2025, un promedio de 25 asesinatos diarios. La peor cifra de su historia con un total de 8.393 muertes violentas. Con las proyecciones, cerraría diciembre con una tasa de 50,7 muertes violentas por cada 100.000 habitantes.
La organización no gubernamental Proyecto de Ubicación y Datos de Eventos de Conflictos Armados (ACLED, por sus siglas en inglés) posicionó a Ecuador en el sexto lugar de los países más peligrosos del mundo, con base en cuatro indicadores: mortalidad, peligro para los civiles, difusión geográfica de los conflictos y cantidad de grupos armados.
Sin datos que demuestren una mejoría, el Gobierno del actual presidente Daniel Noboa insiste en la militarización como única respuesta a una violencia causada por grupos criminales que se disputan el control de las rutas del narcotráfico y otras economías ilegales.
¿Cómo pasó Ecuador de ser un país considerado seguro a estar entre los cuatro países más peligrosos?
Ubicación geográfica de Ecuador
Ubicado entre los principales productores de cocaína, Colombia y Perú, Ecuador ha sido un punto estratégico para el tránsito de la droga desde 1990.
Para entonces, las rutas principales eran por el Mar Caribe. Entrado el nuevo siglo, los controles se intensificaron con las operaciones estadounidenses, principalmente, y el Mar Pacífico fue la alternativa que usó el narco para transportar su droga.
Las rutas fueron hacia México, Estados Unidos y, con el tiempo, llegaron a Europa, un mercado emergente en los últimos años.
Ecuador, otrora isla de paz
En el año 2000, el país atravesó una crisis económica y dejó el sucre, su moneda nacional, para adoptar el dólar estadounidense. Y con ello, según entendieron quienes gobernaban, evitar un desplome de las finanzas.
Las cifras macroeconómicas se salvaron, pero la economía de muchos ecuatorianos se quebró, lo que derivó en el incremento de la violencia y la proliferación de bandas delincuenciales.
Para entonces, estos eran los indicadores de muertes violentas: en el 2000 se registraron 1.833 y siguieron en aumento hasta llegar al 2007 con 2.273 homicidios.
En comparación con la región, estas cifras estaban muy por deba
jo del promedio de la tasa de homicidios que otros países reportaban.
¿Qué hicieron los
gobiernos estos 25 años?
De 2007 a 2016 el Gobierno de Rafael Correa aplicó un modelo para combatir esa violencia que crecía, diferente a la guerra militar y policial, por la que optaron varios países de la región.
Se trató del plan para legalizar ciertas bandas como los latin kings, que operaban en Quito y Guayaquil principalmente. Un proceso de desmovilización de las pandillas, a cambio de formación y empleo, inyectando recursos.
Esto derivó en una caída pronunciada de los homicidios. Ecuador pasó de tener una tasa de 15 homicidios cada 100.000 habitantes en 2007 a casi 6 por cada 100.000 habitantes en 2017, cuando Correa dejó el poder.
Pero fue una medida controversial. Para unos, fue un pacto que permitió el desarrollo de los grupos narcotraficantes. Además cuestionan que su Gobierno decidió no renovar el acuerdo con Estados Unidos sobre el uso de la base aérea y del puerto de Manta.
Pero la crisis carcelaria no se resolvió con la construcción de tres mega cárceles, que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cuestionó en 2022 por que las bandas tomaron el control de los centros.
Para Renato Rivera, especialista ecuatoriano en crimen organizado, el declive de la seguridad inició en 2017 con el Gobierno de Lenín Moreno por la desinstitucionalización que impulsó en sus cuatro años en el poder.
Lo que se cocinaba a fuego lento era una crisis carcelaria que explotó en el gobierno de Guillermo Lasso.
Daniel Noboa llegó en 2023 y aplica actualmente una política de «mano dura»: declara un conflicto armado interno, negado por la Corte Constitucional, y declara a 20 organizaciones terroristas.
Y aunque hubo una reducción de los homicidios en 2024, en 2025 superó todos los récords de muertes violentas.
Acuerdo de paz en
Colombia, corrupción y fragmentación criminal
Ecuador llegó a este punto por otros factores. Algunos externos, como el acuerdo de Paz en Colombia para desmovilizar a las FARC, en 2016, que tuvo un impacto en la seguridad fronteriza por las disidencias que se disputaron las zonas que antes estaban controladas por las FARC.
Al interior del país, las organizaciones criminales se fortalecieron. Ya no era una gran banda hegemónica. ‘Los Choneros’, que controlaban las rutas del narcotráfico, perdieron poder con la muerte de su líder en 2020 y desató un fraccionamiento que hoy atraviesa una segunda ola, según explicó Rivera.
Pazmiño, por su parte, explicó que el crimen organizado, respaldado por cárteles mexicanos y mafias europeas, infectaron a todo el Estado. La justicia, el Parlamento, el Ejecutivo, policías y militares.
Víctimas de las militarización
La política de «mano dura» deja otras víctimas. Los niños y adolescentes que han muerto por el fuego cruzado. Un mayor número de familias desplazadas por la violencia y el reclutamiento infantil que sigue en aumento.
Los casos de abusos de la fuerza pública se han replicado, sobre todo en las zonas más empobrecidas.
Se han registrado más de 30 denuncias por desapariciones forzadas. Entre ellas, la de los cuatro niños de Guayaquil, que tras un operativo militar fueron desaparecidos y posteriormente asesinados.
La militarización como respuesta, concuerdan Rivera y Pazmiño, son una guerra perdida si no se ataca la raíz del problema: la pobreza y el abandono estatal.
Las crisis carcelarias es un fenómeno permanente y perturbador.
Mucha gente joven no ve otro futuro que conformar bandas delincuenciales.
Los puertos ecuatorianos resultan muy atractivos para los narcotraficantes de todo el mundo.
El presidente Noboa ha sido muy estricto en la vigilancia de las calles.



