DÍA DE LOS QUE ENSEÑAN
ROSALÍA ARTEAGA SERRANO
En el Ecuador, cada 13 de abril se celebra el día del maestro, en recordación de importantes personajes de la historia ecuatoriana, considerados símbolos de quienes enseñan, por ello quiero referirme a ellos en estas líneas, aprovechando que este festejo se dio hace apenas muy pocos días.
La verdad es que quienes ejercemos esta maravillosa profesión, esta tarea de formar las mentes de otros o de coadyuvar a su fortalecimiento en las diferentes disciplinas que se establezcan como prioritarias, pero, sobre todo forjar aquellos roles preponderantes que forman a los ciudadanos de bien, estamos bendecidos por una profesión que es, a su vez, la madre de todas las otras.
La pausa que hacemos para las sucesivas celebraciones que tenemos a lo largo del año, a veces nos quita la verdadera dimensión de lo que estamos celebrando o conmemorando, porque estamos en medio del vértigo de la vida diaria.
Otro tema que hay que reconocer es la feminización de la profesión, porque más del setenta por ciento de los profesores de educación básica y media, son en realidad maestras, mujeres, dotadas de una especial inclinación, que tiene sus raíces en la maternidad, para transmitir los conocimientos a sus educandos.
Pero también debemos estar conscientes de que quienes ensañan tuvieron que aprender, en su momento, y, dada la complejidad de la vida moderna, ese aprendizaje es continuo y renovado cada día, para mantenerse actualizados y al tanto de lo que ocurre en su especialización, pero también en las nuevas herramientas que surgen cada vez con mayor rapidez, dejando a veces en la obsolescencia a lo que antes se venía utilizando.
Lo que tampoco debemos perder de vista es la necesidad de cimentar los valores de los estudiantes, valores que no pasan de moda, que son inherentes al espíritu y a la calidad humana y que los maestros son los encargados de transmitir y de cultivar.
Así, prevalidos de la enorme importancia que ser maestros conlleva, llegamos a cada uno de nuestros lectores con un mensaje de valor y de respeto por la inigualable tarea que comporta el ejercicio de la docencia.



