EL NATALICIO DE BOLÍVAR
ROSALÍA ARTEAGA SERRANO
Celebrar los aniversarios nos da tiempo para pensar, para medir el impacto de los acontecimientos, para compartir esos pensamientos y desde luego para repensar en los aportes que los personajes dieron a los espacios en los que desarrollaron sus actividades.
Esas celebraciones revisten un cariz mayor según la envergadura del personaje, en este caso queremos referirnos al Libertador, a Simón Bolívar considerado el padre de las patrias, de su propio país Venezuela, pero también de Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia, países por los cuales luchó hasta conseguir la independencia, pero que fue más allá en su visión de unir a las recientemente constituidas como repúblicas, tanto en su sueño de la Gran Colombia, como también en la denominada Liga Anfictiónica, nombre tomado de la antigua Grecia, pero que simbolizaba su afán de unir a todos los países de las Américas, en un sueño visionario plasmado en la reunión de Panamá, que si bien no fructificó, es el origen de la Organización de Estados Americanos.
Basado en las enseñanzas de sus maestros Simón Rodríguez y Andrés Bello, sus sueños fueron ambiciosos, creía en el destino de los pueblos unidos, en la posibilidad de crear una gran nación, que tuviera como centro a aquellos países por los que luchó.
La imagen de Simón Bolívar, el caraqueño, se agranda con los tiempos, y si bien se ha abusado en determinadas ocasiones y circunstancias, de su nombre, para favorecer intereses partidistas o de gobiernos no democráticos, su huella sigue siendo notoria y su influencia también tanto en el imaginario colectivo, como en la creación de una serie de instituciones e iniciativas que llevan su nombre.
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco nació un 24 de Julio de 1783, hace 243 años, sufrió decepciones enormes, traiciones, incomprensiones, sin embargo, su legado se mantiene incólume y agrandado con el paso de los años.
Hay que recordar a los héroes, a las mentalidades lúcidas, sobre todo en momentos duros como los que vive la América por la que luchó, batalló y murió. Su recuerdo debe inspirar a las generaciones presentes y venideras.



