¡Panas!, sacar pecho por nuestra cultura es importante
Gunther Kublik
Hace unas semanas hice amistad con un canadiense en la Sierra ecuatoriana. Tras quince días en el país —en los que coronó el Chimborazo y le mostré un poquito del Ecuador—, se despidió con palabras que me impactaron: «Como extranjeros, al escuchar “Ecuador”, solo pensamos en su ubicación y las islas Galápagos. Gracias, Gunther, por mostrarme que un país tan pequeño esconde tantos tesoros en su comida, naturaleza y gente. Seguro regresaré». ¡Uf, brutal!
Y eso no es todo. Ecuador también es cine —que cumplió un siglo en 2024—, música —el pasillo fue inscrito en 2021 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad—, literatura —Mónica Ojeda ha sido traducida a once idiomas— y arte, mucho arte.
Este 17 de julio comienza en Cartagena —la española, no la colombiana— el programa musical de la 31.ª edición de La Mar de Músicas, con Ecuador como país invitado. Pero el especial va mucho más allá de los conciertos: comprende cine, literatura, artes visuales, gastronomía y talleres familiares, y coloca nuestra cultura en un escenario internacional de primer nivel.
Según la organización, la escena cultural ecuatoriana atraviesa un momento de gran creatividad, donde conviven tradición, lenguas ancestrales, electrónica, indie y experimentación. El despliegue incluye diez propuestas musicales, ocho películas y una delegación literaria femenina y diversa.
La Encuesta de Hábitos Lectores, Prácticas y Consumos Culturales de 2021 —levantada aún en pandemia— señaló que apenas el 11 % de los encuestados practicaba alguna actividad cultural, como tocar un instrumento, bailar o elaborar artesanías, y que solo el 17,9 % había asistido a conciertos. Tenemos mucho espacio para pasar del consumo a la participación. Como dicen los panas artistas: «¡Apooye al arte nacional!»
Ojo: esto no es un reproche; es esa señal del universo que esperaban para visitar Cuyabeno, devorar un corviche, leer 29 relatos macabros para una noche lluviosa —sí, elegante autopromoción—, ver una película ecuatoriana o poner con orgullo «esa buena música» antes de que agarren las copas.
Si un importante festival español dedica su edición a celebrar nuestra cultura, ¿qué otra señal necesitan para sacar pecho por lo nuestro? Si bien somos pequeños en territorio, somos ricos en delicias gastronómicas y paisajes que quitan el aliento. Escuchemos, leamos, veamos y compartamos Ecuador. ¡Qué orgullo ser ecuatorianos!



