Tras asesinato de alias Marinoen Mocolí, la hija del ex prefecto de Guayas, Micaela Morales, aclara su patrimonio
Ana Lucía Freire / El Comercio
La hija del ex prefecto del Guayas, Carlos Luis Morales, reapareció públicamen- te para desmentir señalamientos sobre su patrimonio y seguridad tras el crimen de su ex pareja, Stalin Olivero Vargas, alias Marino. El 16 de julio de 2026, Micaela Morales difundió una extensa carta en redes sociales, luego de 6 meses alejada de la escena pública.
Morales decidió confrontar las versiones mediáticas que la vinculaban estrechamente con el asesinato de alias Marino, ocurrido el 7 de enero de 2026 en una urbanización exclusiva de Mocolí, en Samborondón.
La empresaria enfatizó que su silencio se debió a la sensación de que cualquier explicación sería insuficiente ante la narrativa instalada en la opinión pública.
Uno de los ejes centrales del mensaje de Morales fue la rectificación sobre su estilo de vida y situación económica. La empresaria calificó de locura las cifras difundidas en diversos espacios informativos, que sugerían gastos mensuales de entre 15,000 y 21,000 dólares.
Además, rechazó enfáticamente las versiones que le atribuían la propiedad de la residencia de Mocolí, valorada en 3 millones de dólares, y otros bienes inmuebles.
Respecto a su seguridad, negó categóricamente haber contado con guardaespaldas o vehículos blindados.
Sobre sus finanzas, detalló que su patrimonio proviene de su trayectoria laboral iniciada a los 18 años, la fundación de su empresa en 2019 y una herencia familiar recibida tras el fallecimiento de su padre, el exprefecto Carlos Luis Morales, en 2020.
Micaela Morales precisó que no tiene relación comercial con Produbanco y que su tarjeta en Banco Guayaquil fue activada recién en julio de 2025, con un cupo limitado de 2 400 dólares. Morales aclaró que su partida de Ecuador no tuvo relación con procesos judiciales en su contra. Aseguró no haber cometido ningún delito ni enfrentar indagaciones penales. Me fui por miedo, por las amenazas que recibí al día siguiente, puntualizó.
Según relató, tras el asesinato de su expareja, comenzó a ser objeto de intentos de extorsión por parte de desconocidos convencidos de que poseía grandes fortunas.
Finalmente, Morales realizó una autocrítica sobre su vínculo sentimental con alias Marino, reconociendo que fue una decisión de la que hoy se arrepiente.



