INFLUENCERS EN LA POLÍTICA Y NARCOTRÁFICO
Por: Holguer Mariano Jara
El fenómeno de los influencers (o creadores de contenido) ha capturado la atención en las plataformas de redes sociales y en Ecuador se extienden a la política y a los grupos del crímen organizado. Ellos no buscan militantes sino seguidores que se conviertan en fans que alimenten el ego y su bolsillo a nombre de la juventud.
La realidad es que, sin ser nadie en la vida, muchos están incidiendo en la agenda política ecuatoriana y en la opinión pública, mendiante el ejercicio de influencias personales, tecnologicamente mediatizadas; opacan a los medios de comunicación tradicionales y ahora su presencia en la política es innegable. ¿ qué tanto son hoy, instrumentos de la propaganda ? ¿hasta que punto son una amenaza para la democracia?.
Usar al infuencer para transmitir mensajes políticos tiene un riesgo inminente. La desinformación y la mentira se convierten en una arma poderosa para influencer carentes de formación ética. Ante esta realidad, que ya es inmodificable, se requiere una nueva cultura de uso y consumo de la información en redes sociales.
Pero eso no es todo, los influencers, como los políticos, alquilan su medio digital al narcotráfico, para moldear la conversación, normalizar el lujo, vender la idea de benefactores que reparten despensas y al mismo tiempo, desacreditan a rivales o a las autoridades y más allá del dinero, los cárteles ganan poder narrativo.
El uso de influencers en el narcotráfico, es el vehículo propicio para emitir mensajes de su narco cultura, sus símbolos, estética y valores; refuerzan la legitimidad simbólica, hacen aspiracional la vida criminal y al mismo tiempo, llevan a cabo acciones de reclutamiento de niños y jóvenes como un embudo de entrada.
Una cuenta con millones de seguidores puede sembrar rumores para distraer a la policía, señalar a un rival, desmentir filtraciones o calentar la plaza. En el día a día, los cárteles obtienen ventajas operativas y el mensaje viaja más rápido que cualquier desmentido oficial.
El Estado se ve en la necesidad de aumentar sus capacidades para que las plataformas auditen la monetización de cuentas infladas artificialmente, contar con protocolos de emergencia y capacidades de defensa cognitiva, es decir, desarrollar una superioridad cognitiva, monitorear y responder a las operaciones de influencia criminal a traves de controles democráticos que no lleguen a la censura.
Mientras la política se inunde en corrupción y albergue a personas sin calidad moral y sólidos conocimientos, el país se derrumba con el narcotráfico y sus aliados los influencers, hasta cuándo, no sabemos.



