DEL CIELO AL INFIERNO LA PASARELA POLÍTICA
Por: Holguer Mariano Jara
El cazador y líder de la manada en política ecuatoriana Daniel Noboa, persigue sin cansancio a los corruptos, narcos y criminales, que robaron y destruyeron el país. La metáfora de la “manada” y el “cazador”, se utiliza para describir el liderazgo de corte populista, fuerte o autoritario.
Representa al político que identifica los temores, el descontento a los enemigos, promete capturarlos y destruirlos. El líder de la manada apela al instinto de protección y se posiciona como el único capaz de guiar y defender al grupo en tiempos de crisis e incertidumbre.
Daniel Noboa, Presidente de la República y líder de ADN, llegó al poder prometiendo orden y soluciones mágicas, usa un excelente manejo de la comunicación y obras visibles para ganar popularidad, aunque en realidad, dista mucho de lo ofrecido en beneficio del pueblo.
La extradición del ex-Ministro José Serrano Salgado, (del poder al banquillo y del banquillo al “Encuentro”), es un efímero bálsamo para el ejecutivo, solo le ha permitido alimentar sus argumentos y llenar plazas donde anticipa la campaña electoral. Con el paso de los días todo retorna a ser como antes y nadie cree que la corrupción terminará porque detienen a uno que otro pez, cuando los tiburones siguen libres.
La presencia de Serrano en la cárcel del “Encuentro”, no es un milagro ni un acto de contrición, responde a la voluntad de ligar su imagen a un momento histórico que vive el país con la inseguridad, narcotráfico, corrupción y persecución, aunque ciertamente , la prisión, se inclina al revanchismo político.
Muchos políticos ecuatorianos que se consideraban lideres o insustituibles, hoy están presos en la cárcel del “Encuentro”. En el ámbito político, pasaron por la pasarela del cielo y actualmente están cerca de llegar al infierno, debido a la cultura de impunidad, promesas rotas y el ejercicio de la corrupción en el poder, gozan incluso con dinero ajeno.
Mientras Rafael Correa en Bélgica desde su ático, se pasa bendiciendo a sus “honorables discípulos” e impartiendo Justicia Divina, aunque hipócritamente, porque en realidad, dice que no los conoce y no da un centavo por esos pobres diablos. El prófugo le recuerda a la oposición que “al final, nosotros RC5 acabaremos en el cielo y ustedes arderán en el infierno”.
Como están las cosas, todos caminan por la pasarela política, del cielo al infierno, mientras el pueblo se inclina reverente a los dioses de la corrupción y permanece en un letargo absoluto, de inercia social. La corrupción del centro, izquierda o derecha es igual, les importa un pepino la suerte del pueblo. La amnesia colectiva y los partidos políticos convertidos en franquicias electorales facilitan este ciclo de decepción.



