DOCTRINAR ES IGUAL A FRACASAR
La evaluación internacional PISA 2.025, lo ubica a Ecuador por debajo del promedio en lectura, matemáticas y ciencias, cuyos resultados son inferiores a los del 2.017, del OCDE y merece atención prioritaria del Estado.
Este informe es el más influyente a nivel mundial, permite comprender si los sistemas educativos preparan a los estudiantes para los desafíos de la vida real y el éxito futuro, corregir errores del sistema educativo y del capital humano, para mejorar y superar los obstáculos encontrados.
Las pruebas exploran la capacidad de los estudiantes para resolver problemas complejos, pensar de forma crítica, comunicarse eficazmente y lo más destacado, los datos recopilados mediante cuestionarios describen el contexto en el que aprenden.
A los establecimientos educativos ecuatorianos les falta un 25% de profesores, infraestructura, capacitación a los docentes, presupuesto económico. Y el aval con responsabilidad del Estado. Espero que no se culpe a la pobreza de estos pésimos resultados. Cada escuela debe tener su modelo de educación, pero la forma de educar debe ser curricular y que se adapte a todos.
Una pésima educación estudiantil ocurre por una combinación de factores estructurales, económicos y sociales que debilitan el sistema de enseñanza. Los presupuestos estatales insuficientes dejan a las escuelas sin infraestructura, sin tecnología, material didáctico básico y lo más importante, hemos dejado de educar, para adoctrinar ideológicamente e imponer violencia.
Tenemos que entender que la educación es el proceso de aprendizaje de toda una serie de contenidos, habilidades, destrezas, ideas y valores, mediante diferentes métodos encaminados al desarrollo de la capacidad intelectual, moral y afectiva, en relación con la cultura en la cual se desenvuelve el individuo.
En pleno siglo XXI Ecuador vive una verdadera tragedia educativa. Los constantes cambios de planes de estudio y leyes educativas, impiden que se consolide un proyecto pedagógico a largo plazo. Seguramente muchos no están de acuerdo, pero yo considero que, debemos relacionar a este fracaso las raíces ideológicas que el socialismo del siglo XXI impuso al sistema educativo de los niños y jóvenes ecuatorianos. Se adoctrina niños y no les permiten desarrollar su potencialidad.
A esta desgracia se suman los bajos salarios, la escasa motivación a los maestros y la falta de acompañamiento familiar. Frente al fracaso, el gobierno nacional anunció el lanzamiento del Plan Nacional de Fortalecimiento focalizado y evaluaciones periódicas a las instituciones y estudiantes que más lo necesiten. La calentura no está en las sábanas, el ejecutivo debe aprobar un proyecto de Ley que contenga una verdadera reforma pedagógica en la educación ecuatoriana, pero divorciada radicalmente de la corrupción política, para que no se repita este bochorno, como el de PISA.
Por: Holguer Mariano Jara



