En los gobiernos
En los gobiernos no hay otro partido que someterse a lo que quieren los más, lo dijo Simón Bolívar. Y es que cuando la institucionalidad se ha acabado merced a la presencia del crimen organizado que nació hace más de una década porque hubo una corriente política que le abrió las puertas, los ecuatorianos le apuestan a la paz, a la seguridad, la que no se consigue en templos ni con golpes de pecho sino en igualdad de armas porque cierto es aquello de que el que ha hierro mata, a hierro muere, sin que eso quiera decir que somos apologistas de la violencia.
Lo que quieren los más, es la norma de convivencia social que al parecer no está bien acuñada y entendida por un sector de la política ecuatoriana, es decir por aquellos que ya no tienen el efímero poder y del que se valieron para jodernos a mansalva y hoy se rasgan las vestiduras. En moral como en política hay reglas que no se deben traspasar, pues su violación suele costar caro. Es otra de las sentencias de Bolívar, y que calza con los que estamos viviendo en nuestro Ecuador des institucionalizado, por lo que en los gobiernos no hay otro partido que someterse a lo que quieren los más, combatir la corrupción. Violencia y corrupción, hermanas gemelas nacidas del crimen organizado.
Y es que hoy cuando Contraloría y el sistema de justicia actúa frente a actos de corrupción de alcaldes y prefectos que rayan en actos delictivos como son los delitos de cohecho, concusión, enriquecimiento ilícito, peculado y por supuesto delincuencia organizada, asoma la cantaleta de persecución política. La persecución política es un tema de constante debate y polarización, caracterizado por denuncias cruzadas de utilización del sistema de justicia con fines partidistas entre diferentes administraciones. Es el cuento del gallo pelón, sonríe la abuela de la casa.
Ya dijimos en otro momento, que en estos casi doce años en nombre de la autonomía prefectos y alcaldes han despilfarrado los dineros entregados por el gobierno y los recaudados vía impuestos, pero eso si con la lengua afilada para reclamar la entrega de las asignaciones cuando las arcas se iban vaciando por el derroche en algo que no está previsto en la ley como son conciertos internacionales, carros blindados, aparataje de seguridad personal innecesaria, etc.., pues pensaban que el buen vivir es viva la fiesta, el fandango, olvidándose de reemplazar el lodo por el asfalto, la canalización, el agua potable, la seguridad, el alumbrado público.
Y claro, cuando se investiga y se cruza información, la corrupción está a flor de piel que encaja con el crimen organizado, y es ahí cuando todos invocan persecución política, pues se niegan a aceptar que pecadores son. Ergo, no hay otro partido que someterse a lo que quieren los más, ética institucional y paz duradera.
Simón Valdivieso



