AGUINALDO ELECTORAL POPULISTA
Por: Holguer Mariano Jara
La polémica surgida en Ecuador tras el anuncio del presidente Daniel Noboa de adelantar el pago del décimo tercer sueldo del sector público con un desembolso de casi 200 millones de dólares para el 16 de noviembre del 2026, tiene sabor a un aguinaldo electoral populista.
La crítica se radicaliza por que el desembolso ocurrirá apenas 13 días antes de las elecciones seccionales. Noboa y los voceros del oficialismo sostienen que la decisión busca dinamizar el consumo interno, aliviar la economía de los hogares y proveer liquidez de cara a eventos comerciales. La oposición cuestiona la sostenibilidad fiscal y la presión que puede ejercer la inyección artificial en un momento de inestabilidad.
El populismo con dinero del pueblo es una estrategia política en la que un lider utiliza los recursos público con el fin de generar popularidad y consolidar su poder. El populismo, ignora o modifica las normas fiscales, los controles presupuestarios y las instituciones independientes, para facilitar el uso político. Así divide a la sociedad entre un pueblo puro y una élite corrupta, presentándose el lider como el único defensor genuino de las necesidades de la gente.
El pago del décimo tercer sueldo, está designado para cubrir los gastos de la época navideña y fin de año. Al recibir un mes antes, la tentación de gastarlo prematuramente en compras impulsivas, es bastante elevado. Al no tener ese rubro extra en diciembre, las familias ecuatorianas que no planifican o presupuestan adecuadamente, podrían enfrentar problemas en su economía o desequilibrios en sus gastos corrientes.
Si el dinero del décimo tercer sueldo se utiliza por completo para pagar deudas en consumismo anticipado sin un control riguroso, el empleado o trabajador puede quedar sin liquidez para emergencias posteriores. Al tratarse de una medida que no aplica de forma homogenea ni obligatoria a toda la fuerza laboral, su efecto dinamizador en la economía nacional será parcial y fragmentada.
El pago del aguinaldo electoral populista o décimo tercer sueldo, favorece al Estado, tanto de forma directa a través de la recaudación fiscal, como indirecta mediante la inyección económica que estimula el mercado interno, aunque es muy dificil percibir una dinamización del comercio por este motivo.
Esta decisión que se repite por segundo año consecutivo, se delata como la intención de "comprar votos" o realizar campaña con fondos públicos, aunque es preciso puntualizar que el décimo tercer sueldo no es un regalo del Gobierno ni un bono electoral, es un derecho laboral y como tal debe ser pagado a los trabajadores ecuatorianos.



