Nueva York: las baterías de litio siguen matando. ¿Hasta cuándo las simples advertencias?
Oficina de redacción
de Ecuador News en NY
En lo que va de 2026 se han registrado 401 incendios relacionados con estas baterías, 74 personas heridas y seis fallecidas. La ciudad necesita pasar de las recomendaciones a medidas obligatorias.
Nueva York tiene un problema que ya no admite explicaciones tranquilizadoras. Las baterías de litio, presentes en bicicletas y patinetas eléctricas, están convirtiéndose en una amenaza recurrente para la seguridad de quienes viven en edificios de apartamentos.
Las cifras oficiales del Departamento de Bomberos (FDNY), divulgadas el 30 de octubre, son preocupantes: 401 incendios provocados por baterías de litio durante 2026, con 74 personas heridas y seis fallecidas.
La comparación con el año anterior resulta todavía más inquietante. En 2025 se contabilizaron 292 incendios, 51 heridos y una muerte. Es decir, los incendios aumentaron aproximadamente un 37 % y los lesionados un 45 %.
Aunque las seis muertes de este año no superan el récord de 18 registrado en 2023, la tendencia merece toda la atención de las autoridades.
La tragedia más reciente ocurrió en el complejo residencial Patterson Houses, en el Bronx. Un incendio originado por la batería de una bicicleta eléctrica terminó con la vida de cuatro integrantes de una familia, entre ellos dos menores. Otro miembro de la familia permanecía en estado crítico según los últimos reportes.
No es la primera vez que una familia pierde su hogar o a un ser querido por una batería que se sobrecalienta, se incendia o explota durante la carga.
¿Por qué son tan peligrosas?
El problema se conoce técnicamente como fuga térmica. Cuando una batería presenta una falla, puede producir un aumento descontrolado de temperatura, generar gases inflamables y provocar un incendio extremadamente difícil de controlar.
El peligro aumenta cuando se utilizan baterías de procedencia dudosa, equipos modificados o cargadores inadecuados. Pero tampoco debe suponerse que una batería certificada está completamente libre de riesgos.
Las advertencias son insuficientes
Las autoridades han insistido en recomendaciones elementales: no cargar estos dispositivos durante la noche, no dejarlos conectados sin vigilancia, comprar baterías certificadas y evitar almacenarlos junto a las salidas de emergencia.
Son consejos razonables, pero la realidad demuestra que no están siendo suficientes.
Nueva York ya cuenta con disposiciones que exigen certificación de seguridad para las baterías de dispositivos de movilidad eléctrica y prohíben la comercialización de productos que no cumplan los estándares establecidos. Sin embargo, el crecimiento de los incendios demuestra que hacen falta controles más amplios y eficaces.
Responsabilidad del gobierno
municipal
La ciudad necesita una legislación más contundente que establezca condiciones obligatorias para almacenar y cargar bicicletas y patinetas eléctricas en edificios residenciales, comercios y espacios de trabajo.
También se requieren inspecciones periódicas, sanciones efectivas para quienes comercialicen baterías peligrosas y espacios seguros de almacenamiento y carga. Los edificios de vivienda pública merecen atención prioritaria.
No podemos esperar a que otra familia pierda a sus hijos para volver a escuchar las mismas recomendaciones.
Cuando abordamos un avión, nadie discute que existan normas estrictas sobre el transporte de baterías de litio. ¿Por qué no exigir una protección igualmente seria en los lugares donde vivimos?
La seguridad de los neoyorquinos no puede depender exclusivamente de que cada ciudadano recuerde un aviso pegado en una pared.
Las advertencias informan. Las leyes protegen. Y Nueva York necesita actuar antes de que tengamos que lamentar otra tragedia.



