UN SUSPIRO DEL AHOGADO O FRAUDE PATENTADO
Por: Holguer Mariano Jara
De una elección que parecía perdida, el escenario en Brasil cambió de forma dramática para encolarse la resiliencia, el drama, la farsa, el engaño, el fraude y sacar del ahogado un suspiro o un fraude patentado. Un suspiro que frena, al menos temporalmente la consolidación de la derecha y permite al partido de los trabajadores mantener la conducción del país.
En el ámbito político este suspiro del ahogado o fraude patentado, es un alivio temporal que experimenta el gobierno de Lula en una crisis extrema, posponiendo un descenlace inevitable sin resolver los problemas de fondo. Estas treguas efímeras surgen por coyunturas externas o maniobras de distracción que generan una falsa ilusión de recuperación.
La izquierda retiene la presidencia dando patadas de ahogado, violando las Leyes del Tribunal Electoral. Gran parte de los proyectos de reforma del Ejecutivo quedan bloqueados por un parlamento derechista, diluyendo el alcance real de su victoria, para dejar un Congreso adverso, con las manos atadas y poner en evidencia la trampa fiscal de las promesas de campaña.
Para asegurar el triunfo entre el electorado indeciso, Lula implementó una agresiva estrategia de gasto que incluyó el aumeno del 15% del programa de Bolsa Familia, la prohibición de apuestas online por deudas y salarios garantizados a victimas de violencia de genero. Cumplir con este elevado gasto social en medio de una economía global inestable representa un severo desafío fiscal que podría pasarle factura.
La trampa de ésta “victoria” surda, sólo es la ilusión de la remontada para gobernar un país dividido al 50%, que reduce el margen de maniobra y aviva la inestabilidad, a lo que se suma la inconformidad del pueblo brasileño por estas triquiñuelas que matan la democracia.
El progresismo e Ignacio Lula enfrentan un panorama sumamente complejo por el desgaste económico y la pérdida del voto juvenil. La ajustada “victoria electoral” legal o ilegal, representa precisamente ese «suspiro», que desgraciadamente podría traducirse en el cementerio de la ambición política de los surdos, si prospera la denuncia y el fraude es comprobado.
La derecha consiguió una sólida representación en el Congreso y un enorme avance a nivel legislativo. Bolsonaro desde el exilio buscará la nulidad de los comicios ante la narrativa de fraude electoral.
En política, ninguna victoria es eterna y ninguna derrota es absoluta. Lo que para un bando es una crisis asfixiante, para el otro se convierte en el aire necesario para seguir disputando el poder, aunque sea con fraude. Ojalá brille la verdad y terminen con el manoseo del poder, solo por corrupción y ambiciones.



