Política exterior que implementaría Biden

La nueva política exterior que implementaría el presidente electo, Joe Biden
En la vertiente política, una presidencia de Joe Biden supondría en buena medida el retorno a la de Barack Obama. En política exterior, Biden volvería inmediatamente a la que fue ha sido la política de Estados Unidos hacia Europa desde 1948: el apoyo a la integración europea y la colaboración trasatlántica, lo que acercaría a EEUU a Emmanuel Macron y Angela Merkel. Hay que recordar que hace tres años, en una famosa foto en la Casa Blanca la canciller de Alemania, Angela Merkel, está mirando fijamente al presidente de EE.UU., Donald Trump, que a su vez, cruzado de brazos, la mira a ella fijamente, unos segundos antes Donald Trump se negó a darle la mano a la política alemana, a pesar de que Ella era la invitada de Trump en Washigton, en la Casa Blanca
La defensa que Biden ha hecho del Acuerdo de Viernes Santo que garantiza la paz en Irlanda del Norte elevaría considerablemente el costo político y económico del Brexit sin acuerdo entre Gran Bretaña y la UE con que ha amenazado, el Premier británico Boris Johnson.
Con China, continuarían las tensiones, pero de manera más limitada. Lo más importante es de que con Biden se respetarían todos los tratados y no como ahora con Trump, un favorito por desconocer acuerdos internacionales.
EEUU trataría de coordinarse de nuevo con sus aliados en la región -Australia, Corea del Sur, Japón, Vietnam, y Taiwan- para estructurar una respuesta al expansionismo chino en Hong Kong y en el Mar de Sur de China. El resultado de esas políticas es incierto, sobre todo porque la base de la respuesta a Pekín organizada por Barack Obama, cuando Biden era Vicepresidente, era el Tratado de Asocación Transpacifico (TPP}, según sus siglas en inglés), del que Trump salió en 2017 y que duerme el sueño de los justos desde entonces.
Donald Trump ha sido el único presidente norteamericano que ha roto facilmente tratados internacionales como el acuerdo sobre el Clima firmado en París, desconocido por Trump sin ninguna base, al igual que el desconocimiento del famoso acuerdo nuclear firmado por Irán, con los EEUU, los países europeos y Rusia y China, que produjo que Donald Trump, a pesar de ser el culpable, establezca terribles sanciones económicas a Irán.
La conexión de Trump con otros líderes de tendencias populistas y autoritarias -como el saudí Mohamed bin Salman, el israelí Benjamin Netanyahu, el turco Recep Tayyip Erdogan, serían considerablemente peores con Biden que con Trump.
¿QUÉ ESPERAN DE JOE BIDEN EN CUBA, VENEZUELA, BOLIVIA, ARGENTINA, BRASIL Y OTROS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA?
Los gobiernos de América Latina ya comienzan a imaginar cómo será su relación con el nuevo Gobierno de EEUU y el final de la era Trump. Mientras Argentina busca ser el socio estratégico y Brasil, México y Colombia se mantienen cautos, Bolivia, Cuba y hasta Venezuela vuelven a pensar en retomar el diálogo.
Con la elección del demócrata Joe Biden como nuevo presidente de Estados Unidos, los gobiernos de los países latinoamericanos comienzan a acomodar sus expectativas al cambio de signo político en el país norteamericano. Mientras algunos prevén mejorar la relación con la Casa Blanca, otros sugieren que extrañarán a Donald Trump.
¿CÓMO SE PREPARA AMÉRICA LATINA PARA RELACIONARSE CON BIDEN?
El presidente argentino, Alberto Fernández, fue uno de los primeros mandatarios latinoamericanos en saludar públicamente a Biden por la victoria. Lo hizo en la misma tarde del sábado 7, cuando Trump todavía insistía con la idea del fraude.
En paralelo a la publicación de Fernández, varios medios argentinos recogían voces desde la interna del Gobierno argentino que daban cuenta de cómo la victoria de Biden generó optimismo en Buenos Aires. Las palabras en Twitter del canciller, Felipe Solá, explicitaron esa sensación: «Esperamos profundizar nuestra relación sincera, productiva y de respeto mutuo basada en el diálogo permanente».
Más allá de los cambios que Biden puede significar para América Latina, Fernández parece valorar más la salida de Trump de la Casa Blanca que la llegada de un nuevo presidente demócrata. Es que la relación entre Fernández y Trump tuvo algunos altibajos durante el primer año del argentino en el Gobierno: si bien Argentina tuvo el apoyo de Trump en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), hubo fuertes rispideces por la postura frente a Venezuela y, sobre todo, la elección de Mauricio Claver-Carone al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuando Donald Trump apoyó esta elección, a pesar de que por tradición se nombraba director del BID a un latinoamericano. Trump nombró a Clavel, como siempre haciendo lo que le da la gana
Esa sensación fue la que inspiró a Fernández en las declaraciones que dio a la prensa luego de reunirse en Bolivia con el rey de España, Felipe VI. Consultado sobre las elecciones en EEUU, el presidente argentino valoró la victoria de Biden y consideró que con Trump «fueron cuatro años muy difíciles para América Latina, no fueron gratos y ojalá se produzca un cambio de época».
RELACIONES CON MÉXICO
Diferente es la situación del Gobierno de México, otro de los países que serán de referencia para Biden en su relación con América Latina. A pesar de considerarse un aliado de Argentina en la construcción de un eje progresista en la región, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, reaccionó de forma muy diferente al de su par argentino.
Lejos de saludar la victoria de Biden cuando las proyecciones lo daban ganador, el mexicano optó por un silencio prudencial, que debió explicar ante las críticas en su país. Consultado por la prensa mexicana, AMLO expresó su voluntad de aguardar el final del proceso electoral estadounidense para expresarse oficialmente.
Además, elogió al inquilino saliente de la Casa Blanca: «El presidente Trump ha sido muy respetuoso con nosotros y hemos logrado muy buenos acuerdos. Le agradecemos porque no ha sido injerencista y nos ha respetado».
De todas formas, López Obrador destacó que conoce a Bid “desde hace más de 10 años y se mostró optimista. Su canciller, Marcelo Ebrard, añadió que el vínculo entre México y Trump fue bueno a pesar de las perspectivas que había al comienzo y destacó la negociación que consolidó la firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En ese sentido, Ebrard confió en que Biden continuará los aspectos positivos logrados con Trump. «Lo que vemos venir es una etapa con enorme potencial para los tres países. Por lo que escuché del discurso de Joe Biden, es evidente que vamos a tener una política de cooperación mundial y con México», dijo,
POSIBLES MALAS RELACIONES CON BRASIL
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, había sido uno de los mandatarios que había expresado su apoyo explícito a Donald Trump durante la campaña estadounidense. Por eso no es extraño que se haya plegado a la postura del presidente saliente de EEUU en relación a que el proceso eleccionario aún no está definido.
Antes de las elecciones, Bolsonaro había destacado «el trabajo y la consideración que Donald Trump tuvo» hacia él. Esa simpatía se contrapone con la hostilidad que había mostrado hacia Biden, luego de que el ahora presidente electo anunciara su intención de promover medidas para preservar la Amazonía brasileña. Bolsonaro consideró «lamentable desde todos los puntos de vista» la afirmación de Biden.
La postura de Bolsonaro hace que Brasil aparezca con cierta desventaja en las relaciones entre EEUU y América Latina. El vicepresidente brasileño, Antonio Hamilton Mourão, consideró de todos modos que la cautela de Brasil no tiene por qué significar una mala relación y adelantó que Bolsonaro reconocerá a Biden «en la hora correcta» y luego se preparará «para la nueva relación que tiene que establecerse».
ACERCAMIENTO A MEDIAS A COLOMBIA
El Gobierno de Iván Duque fue, sin dudas, uno de los aliados más fuertes de la gestión Trump en América Latina. Además de la colaboración entre ambos países en materia militar, Duque fue un férreo seguidor de Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, en la estrategia de la Casa Blanca para intentar desestabilizar al Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
Por ese motivo, desde la oposición colombiana se interpretó la derrota de Trump como un golpe a Duque, que pierde uno de sus mayores aliados, y al expresidente Álvaro Uribe Vélez, también cercano al perfil de Trump.
La canciller colombiana, Claudia Blum, intentó despejar esta interrogante con una declaración en la que afirmó que continuará «fortaleciendo la relación bilateral estratégica con Estados Unidos, que cuenta con un sólido respaldo bipartidista en ese país».
La titular de la Cancillería expresó también la voluntad del Gobierno colombiano de consolidar una agenda con el Gobierno de Biden con énfasis en el comercio y la inversión, así como «la cooperación en justicia y seguridad, derechos humanos, medio ambiente, innovación y en asuntos sociales y humanitarios».
Juega a favor del Gobierno de Duque la cercanía que Biden ha tenido con Colombia, no solo durante las negociaciones de paz lideradas por el expresidente Juan Manuel Santos, sino por su participación en favor del Plan Colombia —el programa de apoyo estadounidense iniciado en 1999 para combatir el narcotráfico y los grupos armados en el país sudamericano cuando Biden era senador.
Pero la parte que no le gusta a Biden es que Duque es enemigo de formalizar los acuerdos de paz en Colombia y que en la actualidad, se hace de la vista gorda de permitir que se sigan asesinando a líderes partidarios de los acuerdos de paz. Además disgusta que en la actualidad se ve mal la amistad estrecha del expresidente Uribe conocido corrupto y asesino, al que Duque apoya permanentemente, dejando a un lado los programas de ayuda social al pueblo colombiano.
LA DIfÍCIL RELACIÓN CON VENEZUELA Y CUBA
La relación de EEUU con Venezuela es sin duda una de las más complejas que tendrá que enfrentar Biden en América Latina. Lejos de buscar una confrontación, el presidente venezolano Nicolás Maduro no dudó en felicitar a Biden y a la vicepresidenta electa, Kamala Harris, el mismo 7 de noviembre, apenas cuando las proyecciones lo daban ganador.
«Venezuela, la Patria del Libertador Simón Bolívar siempre estará dispuesta al diálogo y al entendimiento con el pueblo y el gobierno de los EE.UU», escribió Maduro en Twitter, abriendo la posibilidad de una mejor relación, a pesar de que el demócrata ha coincidido con los republicanos en su intención de desplazar a Maduro del Gobierno, aunque quienes conocen a Biden dicen que es un politico que le gusta el diálogo y el perdón y que es muy posible que se abra un proceso de diálogo, teniendo en cuenta que el actual “presidente venezolano” Guaidó ha sido descubierto en procesos de robo y corrupción y que en diciembre próximo, se le termina su período de presidente interino y que se necesitan ciertos cambios en Venezuela y estos, sin el chavismo es imposible hacerlos.
Una de las mayores interrogantes de la gestión de Biden es si buscará retomar el acercamiento hacia Cuba que se había iniciado con Barack Obama pero desapareció durante la gestión de Trump. Con esa expectativa, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, envió un mensaje a través de Twitter.
«Reconocemos que, en sus elecciones presidenciales, el pueblo de EEUU ha optado por un nuevo rumbo. Creemos en la posibilidad de una relación bilateral constructiva y respetuosa de las diferencias», sostuvo.
Si el nuevo presidente norteamericano Joe Biden, que junto con Obama, restablecieron relaciones con Cuba y ampliaron muchas medidas de intercambio en lo marítimo, turístico, inclusive se dejó que miles de cubanos visiten su país y puedan enviar dinero a sus familiares y lo más importante, abrir negocios de varios estilos, dando la posibilidad que cubanos y extranjeros que viven fuera del país, inviertan para que la economía mejore. La gente de Estados Unidos vería con satisfacción el que se amplien las relaciones entre los dos países.
NUEVAS RELACIONES CON BOLIVIA
La victoria de Biden coincidió con la asunción de Luis Arce como nuevo presidente de Bolivia. El mandatario boliviano no dejó pasar la oportunidad de saludar al demócrata tras su victoria sobre Trump, quien había respaldado al gobierno transitorio de Jeanine Áñez, luego del golpe de Estado contra Evo Morales.
«Con un nuevo gobierno auguramos mejores relaciones que se traduzcan en bienestar de nuestros pueblos», escribió Arce en Twitter.
El principal punto en la relación entre Biden y Arce será, justamente, reconstruir una relación bilateral dañada durante el gobiernos de Evo Morales, que llegó a pedir el retiro del embajador estadounidense en Bolivia en 2008, cuando el actual vicepresidente boliviano, David Choquehuanca, era canciller.
ACTUALIDAD
Por Dr. Marcelo Arboleda Segovia
Editor en Jefe de Ecuador News
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