EL IESS SIN SALUD NI MEDICINAS
Por: Holguer Mariano Jara
El principal obstáculo que enfrenta Ecuador para crecer con equidad es una seguridad social disfuncional; protege mal a la población contra riesgos, redistribuye poco hacia las familias de bajos ingresos, fomenta la informalidad, castiga el crecimiento y los empleos productivos.
El gobierno de Daniel Noboa, propone reformas en salud, retirando la atención médica (que no existe) en el IESS y ofreciendo con palo de ciego “atención médica” en los hospitales públicos, que de por si están saturados, corruptos, desmantelados, sin infraestructura ni equipamiento.
No hablan de mejorar la calidad, ampliar la cobertura, combatir la evasión o subir las pensiones; con ello se elude un debate estéril, para saber si las propuestas son “realistas” o no y se evita que consideraciones políticas coyunturales lleven a políticas que imponen costos permanentes al país.
En Ecuador predominan los sistemas fragmentados que, en general tienen grandes dificultades para alcanzar la cobertura universal con servicios de salud de calidad. Hay millones de ecuatorianos que solo trabajan para sostenerse, es decir, que no cotizan en ningún sistema de seguridad social.
En estos momentos prestadores de servicios médicos al IESS anuncian su retiro ante la deuda económica que tiene el Estado con estas instituciones, lo que dejaría sin atención médica a millones de personas en todo el país. Esta medida radical profundiza el caos económico y administrativo que tiene la institución y reabre las puertas del ataúd para un entierro eterno a sus afiliados y jubilados.
El proyecto del gobierno se concentra en la devolución de fondos a varias instituciones, perdón de la deuda con el IESS de algunas instituciones públicas, supresión de atención médica. El IESS no necesita remiendos, el imperativo debe ser, obtener recursos económicos, reformas de fondo, no políticas.
Cuando se terminen los recursos o fondos patrimoniales, de manera paralela se termina toda opción para jubilados y pensionistas. Endeudarse mas no es saludable. La crisis actualmente es insostenible y cualquier manoseo político a esta institución será la puñalada final.
Los deudores del IESS deben pagar, sean estos públicos o privados, igual los fiduciarios deben ser tratados con severidad, los manejos irregulares deben ser sancionados, pero en la práctica, no teóricamente.
Lastimosamente las reformas que anuncia el ejecutivo se quedan alrededor del problema; a ese ritmo los afiliados bailaremos bajo la lluvia y en cualquier momento caen rayos y todos nos calcinamos. La alternativa más ecuánime, sería separar los sistemas de salud y de jubilación, para que sean administrados por separado y cada uno pueda cumplir sus funciones con mayor libertad y responsabilidad. No obstante, esta medida sería sólo un paliativo, no la solución.



