LA LONGEVIDAD Y LOS SEGUROS
ROSALÍA ARTEAGA SERRANO
Cumplir años es motivo de satisfacción, al menos para algunos, que nos sentimos plenos, llenos de actividades, con ganas de seguir contribuyendo al país, como es mi caso, para otros puede ser el momento del retiro, del descanso, luego del duro trabajo, en todo caso, son etapas que se van cumpliendo.
Sin embargo, para todos existe la preocupación latente de cómo será el siguiente año, habrá menos salud, tendremos que recurrir a los servicios médicos, por ello, en la medida de las posibilidades tratamos de mantener un seguro de salud privado al mismo tiempo que tenemos el resguardo de la seguridad pública, y claro, allí viene el problema.
No importa si es que hemos tenido un año anterior sin mayores problemas, sin mayor siniestralidad, como dirían los expertos, pero las compañías nos recuerdan el duro paso de los años incrementándonos la mensualidad que debemos pagar, las cuotas, las primas, volviendo en muchos casos casi imposible mantener esos pagos que van incrementándose con el paso de los años.
Parecería que evidentemente las compañías de seguros lo que pretenden es expulsar a las personas con más años, de su nómina de beneficiarios en el caso de producirse una enfermedad, lo que es desde todo punto de vista un abuso en relación con la fidelidad obligada que debemos mantener con las mentadas compañías.
Si a usted se le ocurre cambiar de compañía de seguro, inmediatamente concurren las denominadas preexistencias, que seguramente sacarán de la lista de enfermedades que se cubren con los seguros y lo dejarán prácticamente desprotegido, así haya tenido una salud de roble y prácticamente haya pagado años y años las cuotas sin recibir ningún o casi ningún servicio a cambio.
Hay instituciones del Estado que deben velar por el cumplimiento de las empresas con relación a los seguros y deberían regular el incremento excesivo de las primas, de las cuotas mensuales o anuales y regular que no se trate de una forma discriminatoria a los adultos mayores.



