Cuando la ciudad quedó en silencio: la nevada que transformó Nueva York
La nevada de febrero de 2026: una de las más intensas en más de medio siglo para localidades enteras, top 10 en el récord de Nueva York y con impactos sociales y meteorológicos excepcionales.
Información de CARMEN ARBOLEDA y FELIX LAM, y Agencias asociadas de Ecuador News
La tormenta llegó de madrugada, pero fue en el amanecer cuando Nueva York entendió su magnitud. Las avenidas que nunca duermen aparecieron cubiertas por un manto espeso y uniforme; los taxis avanzaban como sombras lentas y el sonido habitual del tráfico fue reemplazado por un silencio amortiguado, casi irreal.
En Central Park, donde desde hace más de 150 años se mide oficialmente la nieve caída en la ciudad, los registros confirmaron que el temporal ya figura entre los diez más intensos de la historia local.
Para muchos, sin embargo, la experiencia fue más íntima que estadística. Fue la puerta que no abría por la presión del hielo, el escalón invisible bajo una capa traicionera, el crujido seco de las ramas vencidas por el peso blanco.
En barrios de Long Island, la acumulación superó marcas que no se veían desde mediados del siglo pasado, alterando rutinas y obligando a redescubrir la ciudad a paso lento. Además, en varios sectores como Westbury, la gente quedó prácticamente inmovilizada y las escuelas cerraron.
Hubo también destellos que algunos no alcanzaron a notar: relámpagos breves iluminando la cortina de nieve —un raro episodio de “thundersnow”—, ráfagas que dibujaban remolinos en las esquinas, y ese olor metálico en el aire helado que antecede a las grandes tormentas. No fue la devastación legendaria de la Great Blizzard of 1888, pero sí una de esas nevadas que reconfiguran la memoria colectiva: la que obliga a comparar inviernos, a medir puertas con reglas improvisadas y a contar los centímetros como quien cuenta años.
Ahora, mientras las palas reemplazan al asombro y las máquinas quitanieves trabajan sin pausa, la ciudad enfrenta la parte menos visible de la tormenta: techos que deben soportar el peso acumulado, comercios que calculan pérdidas, familias que reorganizan horarios de las escuelas y trenes demorados.
En Queens, Rosa Martínez tardó más de una hora en despejar el tramo mínimo de acera frente a su casa; cada palada era un recordatorio del peso acumulado en apenas unas horas. En Brooklyn, Malik Thompson ayudó a empujar tres autos atrapados en la misma esquina donde el viento había formado un muro blanco. En el condado de Nassau, sobre Long Island, la familia Chen improvisó turnos para retirar nieve del techo del garaje, atentos al crujido intermitente de la estructura.
También emerge otra postal, más silenciosa pero persistente: vecinos ayudando a despejar aceras ajenas, cafeterías ofreciendo refugio caliente, conductores empujando autos varados en calles aún resbaladizas.
La nieve comenzará a derretirse en los próximos días, pero lo que quedará será la experiencia compartida de haber resistido juntos uno de los inviernos más intensos de los últimos años. Porque más allá de los centímetros registrados en Central Park, esta tormenta será recordada por la manera en que puso a prueba —y reveló— la resiliencia cotidiana de Nueva York.
PARA TENER
EN CUENTA
Fenómenos meteorológicos inusuales – Durante la tormenta se registró un evento relativamente raro: “thundersnow” sobre áreas de Manhattan, donde se combinó el temporal de nieve con truenos y relámpagos.
Este fenómeno suele asociarse a tormentas potentes (como ciclones explosivos o bomb cyclones) y no ocurre en todas las grandes nevadas del pasado.
Comparación con otros eventos históricos – Aunque ha habido tormentas más intensas (como la Great Blizzard of 1888 o la de 1978), lo que hace particular a la nevada de 2026 es la combinación de varios factores:
•Está entre las nevadas más grandes en la historia registrada de NYC.
•Rompe récords locales en comunidades específicas.
•Provoca consecuencias sociales y económicas a gran escala.
•Incluye fenómenos raros como thundersnow.
MAS DETALLES
A CONSIDERAR
Magnitud de la nevada en registros históricos – La tormenta de este febrero de 2026 se ha colocado entre las top 10 nevadas más grandes registradas en Central Park, con aproximadamente 19.7 inches (casi 50 cm) caídos en la ciudad en un solo evento.
Comparativo con eventos históricos:
• Récord de Central Park: 27.5 inches (enero 2016)
• Blizzard de 1888: hasta 21 inches en NYC, aunque con drifts (deslizamientos) mucho mayores fuera de la ciudad.
Razón para llamarla histórica – Aunque no es el récord absoluto, la colocación dentro del top 10 en un registro de más de 150 años refuerza el peso histórico del evento.
Récords locales en el área metropolitana – Algunas localidades del área metropolitana rompieron marcas que no se veían en décadas:
• Islip (Long Island) registró más de 29 inches de nieve, la mayor nevada desde 1963 en esa localidad.
Esto indica que, incluso si el total no supera todos los récords en NYC, hay lugares que vivieron su mayor nevada en más de 60 años, lo que amplía el significado histórico del evento a nivel regional.
Impactos mayores a gran escala – Los efectos de la tormenta fueron generalizados y comparables a eventos históricos:
• Vuelos cancelados en masa y servicios básicos detenidos en Nueva York, Nueva Jersey y otras áreas del noreste.
• Cierre de escuelas y suspensión de transporte público.
• Más de 40 millones de personas bajo advertencias de ventisca o blizzard.
Este tipo de impacto sistémico (transporte, servicios, educación) es un criterio importante para caracterizar un evento como histórico, no solo el total de nieve.
La gente admira la nieve en Central Park el 23 de febrero de 2026 en la ciudad de Nueva York. Hacía muchos años no se acumulaba tanto.
Las máquinas quitanieves del Upper East Side trabajan para despejar las aceras durante una tormenta de nieve.
Se pudo ver a los trabajadores del parque intentando retirar la nieve alrededor de la máquina quitanieves para poder sacarla del aparente socavón.
NY permaneció en estado de emergencia y mantuvo una alerta de viaje peligrosa hasta la medianoche del lunes.
Tras la tormenta de nieve, la mayoría de escuelas públicas de Nueva York reabrieron el martes.
El presidente de la MTA, Janno Lieber, indicó que los equipos se centraron en las vías elevadas y al aire libre, donde la nieve tiende a acumularse.



