EL NEGOCIO DE LA ENFERMEDAD
Por: Holguer Mariano Jara
La salud no se vende, no se hipoteca, no se ignora, se garantiza. En nuestro país está desmantelado el sistema de salud y se hace negocio con la enfermedad, desde el momento que los hospitales prestan a medias y en muchos casos se lo niegan atención médica y los privados se convierten en negocio a costa de la salud del pueblo.
La Constitución dice que, “La salud es un Derecho”, pero en Ecuador no es un derecho, es totalmente un privilegio de aquellos que pueden recibir un servicio de salud, porque tienen un seguro o, bien, es accesible solo para aquellos que cuentan con los recursos para pagarlo, por lo que urge tomar medidas disruptivas, para evitar que la salud tenga precio y no tenga valor.
El sistema hospitalario ecuatoriano está en total acefalía, no por falta de talento ni por ausencia de tecnología, sino por una lógica institucional, empresarial y cultural que ha preferido perpetuar la rentabilidad política, por encima del bienestar colectivo, haciendo prevalecer el dicho “la salud debe costar para valer”.
Los gastos de salud privada en Ecuador no están regulados y esto también impide transparencia en los costos hospitalarios. Una de las consecuencias de esta situación es el impacto en el bolsillo de la población, lo que hace que el acceso a los servicios de salud sea un privilegio más que un derecho.
Lo cierto es que, en lugar de articular un modelo accesible, sostenible y humano, hemos construido un monstruo: una estructura administrativa fragmentada, reactiva, desigual, profundamente deshumanizada y para colmo corrupta e impracticable. ¿Cómo fue que llegamos a convertir la salud en un privilegio?; ¿Porqué, seguimos esperando que el Estado lo resuelva todo?; ¿Dónde está la corresponsabilidad del empresariado ecuatoriano en ésta crisis?; Estoy convencido que, cuidar la vida del pueblo no es un negocio, es un acto de justicia.
Responder a estas preguntas no es tarea sencilla, pero es urgente, porque cada día que pasa sin acción estructural, sin rediseño estratégico, sin liderazgo sólido del gobierno, sin recursos económicos, sin eliminar el piponazgo, sin dotación de medicinas, sin el incremento de médicos y enfermeras, es un día más, en que miles de compatriotas ven vulnerado su derecho a la salud.
Una posible vía para frenar los abusos, es establecer un tabulador oficial de costos como referencia nacional. Este tipo de regulación no solo es viable, sino urgente. Mientras no exista esa regulación el sistema de salud en Ecuador seguirá operando bajo la misma lógica, quien puede pagar, accede, quien no, espera.
No pretendo diagnosticar lo obvio, sino activar una conciencia diferente en el gobierno: una conciencia empresarial, ética y humanista, capaz de transformar la realidad desde la raíz, pero con absoluta responsabilidad del Estado. Terminemos con el negocio de la enfermedad, basta de politiquería, pongamos la firma, para que la credibilidad y esperanza hacia el pueblo sea la nota destacada del gobierno.



