SINDICALISTAS EN LA CUERDA FLOJA
Por: Holguer Mariano Jara
Los trabajadores en el Ecuador no saben para qué sirven los sindicatos, porque los sindicatos no les han servido para nada. Algunos están en la dirigencia sindical por medio siglo y en carpeta solo tienen cuestionamientos y cambios, pero para su bolsillo, su familia o colegas del gremio.
Los dirigentes son responsables civil, administrativa y penalmente de los actos realizados en su gestión, pero nunca rinden cuentas. Los sindicalistas dicen que son los lideres o representantes de los sindicatos para defender sus derechos laborales, sin embargo, no cumplen con su función, sino que más bien utilizan su posición para enriquecerse.
La explotación o abusos de los líderes sindicales hacia sus agremiados, son el símbolo de la extracción o aprovechamiento de los recursos y beneficios que deberían ser para los trabajadores. La percepción de corrupción y falta de transparencia en algunos sindicatos ha generado desconfianza y ha impulsado la búsqueda de alternativas.
La eternidad se acabó para los sindicalistas en Ecuador, es una forma metafórica de describir un cambio significativo en el panorama sindical ecuatoriano. No se refiere a una extinción literal de los sindicatos, sino a una pérdida de influencia y poder por parte de ciertos líderes sindicales tradicionales, a menudo asociados con prácticas corruptas o de subordinación al poder político.
El reglamento del Ministerio de Trabajo afirma que, los dirigentes solo podrán estar en el cargo dos periodos seguidos, no habrá prorrogas de directivas, deben existir elecciones y los dirigentes deben ser trabajadores activos. ¿Será una realidad o puro cuento? . Lo cierto es que, la calentura no está en las sábanas y por el momento no es ni chicha ni limonada. Se requiere de una verdadera reingeniería para la viabilidad de los cambios.
Los agremiados están a la baja, sus viejos líderes están blindados contra investigaciones judiciales y disfrutan del cobijo del Estado, mientras garanticen “la paz social” al gobierno y a los empresarios. El gobierno por su parte, está abriendo paso a nuevas formas de organización laboral. Esto no significa que los sindicatos desaparezcan, sino que están evolucionando para adaptarse a un nuevo contexto. Pero el escudo de la impunidad no se rompe con estas medidas.
La permanencia de los líderes se explica por el apoyo que les dan los empresarios y los diferentes gobiernos. Los protegen, vienen de un pacto muy antiguo, el pacto de los sindicatos con el gobierno, con la participación de los empresarios, así, los intereses individuales quedan por encima de los intereses colectivos. Al parecer, los trabajadores se quedan sin el pacto y han dado el “toma” a través de los lideres, pero sin el “daca”.



