Nueva York comenzará a fiscalizar el pago del pasaje en autobuses para terminar con la evasión
Una moda que debemos olvidar
La medida busca recuperar ingresos perdidos y asegurar la sostenibilidad de los servicios de transporte en la ciudad. En cualquier lugar de NY la moda es ingresar por la puerta trasera, sin pagar. Esto se terminará, se señala. Los equipos Eagle fiscalizarán a los pasajeros.
Jeremías Baldantoni
La Metropolitan Transportation Authority de Nueva York (MTA) activará un nuevo sistema de control de pago en los autobuses urbanos, inspirado en modelos europeos, con el objetivo de frenar la evasión tarifaria que genera 700 millones de dólares anuales en pérdidas, de los cuales 568 corresponden a autobuses.
De acuerdo con Janno Lieber, presidente y director ejecutivo de la MTA, este déficit amenaza la sustentabilidad de la red y requiere medidas urgentes. El nuevo modelo replica procedimientos de validación del pago que ya se aplican con éxito en ciudades como Berlín, Milán y Zúrich y que han conseguido reducir la evasión.
La nueva fiscalización obligará a los pasajeros a mostrar el comprobante de pago durante inspecciones sorpresivas a bordo, bajo riesgo de recibir una citación civil si no pueden acreditar el abono.
El presidente de NYC Transit, Demetrius Crichlow, presentó el recientemente el denominado control al estilo europeo, que incorpora los equipos Eagle: inspectores civiles equipados con dispositivos capaces de verificar pagos a través del sistema OMNY, tarjetas bancarias y teléfonos inteligentes.
Ahora, la fiscalización superará los puntos de acceso para realizarse en cualquier tramo del trayecto, avanzando hacia la cobertura de toda la red urbana.
Cómo funcionarán los controles y qué riesgos asumen los pasajeros
Con la operación de los equipos Eagle, los pasajeros deberán portar y mostrar el comprobante de pago â físico o digitalâ ante inspectores en cualquier momento del recorrido. Si no pueden acreditar el abono, serán sancionados con citaciones civiles emitidas por la Oficina de Adjudicación de Transporte Público de la MTA. Este método, habitual en varios sistemas europeos, apunta a disuadir la evasión sin medidas penales, aunque las multas pueden ser elevadas.
Hasta ahora, los controles se restringían al Servicio Selecto de Autobuses (SBS), modalidad que rige desde 2008 y fue pionera en controles móviles en Nueva York.
En 2022, el sistema se expandió experimentalmente a rutas locales; con la actual iniciativa, la cobertura alcanzará la flota urbana completa. La MTA anunció que habrá señalización específica en los autobuses para recordar a los usuarios la obligación de conservar el comprobante de pago durante el trayecto.
La agencia sostiene que el objetivo es resguardar los fondos necesarios para mantener y mejorar el sistema. La evasión tarifaria impacta directamente en la calidad y frecuencia del servicio que podemos ofrecer a los neoyorquinos, declaró Crichlow. El refuerzo de controles se acompañará de campañas informativas y una revisión periódica de resultados.
El debate político
y social sobre las políticas tarifarias
Las pérdidas por evasión alimentan el debate en torno al modelo de financiamiento del transporte público en la ciudad. Mientras la MTA prioriza la vigilancia para sostener el sistema, en el Ayuntamiento de Nueva York crecen propuestas que privilegian la accesibilidad y la equidad.
En este contexto, se evalúa ampliar el alcance del programa social Fair Fares, que actualmente ofrece un descuento del 50% en el pasaje a los residentes de bajos ingresos.
La iniciativa que se discute contempla la gratuidad total del servicio para cerca de un millón de personas en situación vulnerable: una transformación significativa en la política tarifaria y otro frente en la discusión sobre la financiación de la red.
De acuerdo con el portal de análisis económico Curbed, la gratuidad para los sectores más desfavorecidos tendría un fuerte impacto fiscal, exigiendo rediseñar subsidios y la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos para evitar deficiencias en el servicio.
La medida, sin embargo, podría reducir la evasión entre quienes no pueden cubrir el costo del pasaje, en busca de un equilibrio entre sostenibilidad financiera y justicia social.
perspectivas y DESAFIOSâ para la red de autobuses de Nueva York
La adopción del modelo europeo de control y la discusión sobre la tarifa cero marcan una nueva etapa en la gestión del transporte urbano de la ciudad.
La MTA apuesta por la combinación de controles presenciales, tecnología de validación y sanciones civiles para recuperar parte de los ingresos perdidos y mantener servicios esenciales.
El éxito de la iniciativa dependerá de factores como la eficacia operativa de los equipos Eagle, la reacción de los usuarios y la capacidad del sistema para adaptarse a eventuales modificaciones en la política tarifaria.
Mientras la agencia refuerza la fiscalización y explora soluciones tecnológicas, el debate político sobre el acceso universal y el financiamiento sostenible del sistema de transporte público ocupa un lugar central en la agenda de políticas municipales.
La experiencia neoyorquina es observada por otras ciudades que enfrentan retos similares en materia de evasión tarifaria y equidad en el transporte.
Imágenes ilustrativas
creadas por Infobae.
La Metropolitan Transportation Authority de Nueva York pierde 700 millones de dólares al año por evasión tarifaria en sus autobuses urbanos.
Los equipos EAGLE fiscalizarán a los pasajeros y requerirán la presentación de comprobantes de pago físico o digital durante el trayecto.
El debate político gira en torno a la ampliación del programa Fair Fares y la posible gratuidad del transporte para un millón de personas vulnerables.



