Menores de 13 años con teléfono inteligente: trampa entre las manos
inteligente: trampa entre las manos
No es la generalidad, pero cada vez más esta es una tendencia que cobra fuerza en muy diversas latitudes condicionada por una realidad que hoy marcha de la mano de la tecnología y de la Inteligencia Artificial, con todos los tantos a favor y en contra que ello implica.
Precisamente en esos tantos en contra se detuvo la investigación Proteger la mente en desarrollo en la era digital: un imperativo político global, basa en datos del Global Mind Project y publicada recientemente por la revista científica "Journal of Human Development and Capabilities".
Salud Mental y teléfono inteligente
La llamada Generación Z, de los nacidos entre 1997 y 2012, fue la primera que nació y creció junto a teléfonos inteligentes y redes sociales, respirando en un mundo digital.
Y como ese entorno de algoritmos, al que usualmente acceden mediante el teléfono celular y no siempre con supervisión, entraña transformaciones radicales en todos los órdenes, el equipo de investigadores encabezado por la doctora Tara C. Thiagarajan, se propuso conocer el impacto en la salud mental en la adultez temprana de haber poseído o interactuado asiduamente desde la infancia con un teléfonos inteligente
Examinaron, de modo retrospectivo, el vínculo entre la edad a que se tuvo un primer celular y el estado actual de salud mental, y los resultados fueron bastante alarmantes: la posesión de teléfonos inteligentes en la infancia -una puerta de entrada temprana a entornos digitales impulsados por IA- está deteriorando profundamente la salud mental y el bienestar en la edad adulta, con profundas consecuencias para la autonomía individual y el desarrollo social.
Los investigadores constataron que a medida que es menor la edad en que el niño recibe un teléfono inteligente, aumentan los impactos negativos en su adultez temprana como mayores tasas de agresión, pensamientos suicidas, sentimientos de desapego de la realidad y disminución de la autoestima, del control emocional y la resiliencia.
Los datos analizados por los expertos evidenciaron que poseer un teléfono inteligente antes de los 13 años da como resultado también un más temprano acceso a las redes sociales (a pesar de las leyes que restringen su uso en este grupo de edad) y, en consecuencia, mayores probabilidades de experiencias de ciberacoso, abuso sexual, disminución de los vínculos familiares y alteración del sueño.
Lo más importante:
Prevenir
La relación entre la posesión temprana de teléfonos inteligentes en la infancia y la mala salud mental en la adultez temprana, mediada significativamente por el acceso temprano a redes sociales, presenta, aseguran los autores de la investigación, un claro desafío político, particularmente en el contexto de la rápida evolución del uso de la tecnología.
Nuestros datos muestran que, en niños menores de 13 años, la posesión de teléfonos inteligentes y, a su vez, el acceso a las redes sociales, se asocia con un aumento de síntomas y una disminución de funciones en múltiples ámbitos, con posibles consecuencias que se extienden más allá del ámbito psicológico y abarcan la educación, la participación cívica y las oportunidades económicas.
Con miras a un futuro próximo aseguran que si se mantienen las tendencias actuales de posesión de teléfonos inteligentes y acceso a redes sociales entre personas tan jóvenes, esas solas condicionantes podrían ser responsable de angustia mental, pensamientos suicidas, disociación de la realidad y disminución del control emocional y la resiliencia, en casi un tercio de la próxima generación.
De lo anterior se desprende que, según estas cifras, restringir el uso de teléfonos inteligentes durante la infancia, y en particular de las redes sociales, tiene el potencial de fortalecer significativamente las capacidades y los funcionamientos al reducir la angustia mental a nivel clínico en hasta un 8,5% de las poblaciones más jóvenes y los pensamientos suicidas en hasta un 20%, al tiempo que mejora la resiliencia emocional y la confianza en uno mismo en un 12%.



