EL IRRESPETO AL VOTO DEL PUEBLO
Por: Holguer Mariano Jara
El irrespeto al voto popular es una escalofriante traición al electorado ecuatoriano. Los políticos se deben a la ciudadanía y tienen que aprender algo relevante de cara al pueblo que los eligió. Renunciar a un cargo de elección popular para aspirar a otro, como lo están haciendo los politiqueros, es una cachetada en la cara, confirmando que el electorado no importa
Cuando un político ecuatoriano renuncia a su cargo electo para aspirar a otro, es una vulneración a la confianza del pueblo, confirmando el mensaje a los ciudadanos que votaron por él, que la primera prueba de confianza no importó un carajo y que no contento con lo anterior, hoy necesita nuevamente el voto a su favor, sin considerar que el voto es un contrato social entre elector y elegido.
Utilizar un cargo de elección popular, como asambleísta, concejal , alcalde, prefecto, como un trampolín o vehículo político para alcanzar otra dignidad, es un agravio directo a quienes confiaron en su propuesta original.
Reprochar esta forma de afrontar la carrera política, es nuestro deber; el desertor olvida que la mejor forma de presentación es su responsabilidad y lejos está de lograrla, si deja el trabajo tirado en el suelo como basura. Estos “corre camino” que dejan las instituciones en vísperas de un proceso electoral en medio de una total incertidumbre, merecen nuestro repudio.
Es importante que la Ley castigue este tipo de actos y que restrinja a quien se retira, de presentarse inmediatamente a otro cargo. La razón por la que no existe este tipo de restricciónes, es porque sería elaborada mediante Ley por los mismos actores que se benefician de la no regulación del hecho. (los políticos no van a legislar en su contra).
En estas circunstancias nos queda la sanción social y moral, el retiro de la confianza y la no elección de este tipo de políticos que no ennoblecen sus cargos a los que aspiran y que además consideran que todo proceder está justificado con tal de satisfacer su ego personal y político, disfrazado de supremo servicio a la nación.
Estas personas en funciones utilizan la exposición mediática, los recursos del cargo y las estructuras del Estado para hacer campaña proselitista para otra dignidad y genera una desigualdad en la contienda electoral frente a otros candidatos.
La Asamblea Nacional debe crear una Ley al respecto, porque estas renuncias afectan el equilibrio democrático. Ni un voto por un renunciante, ni un voto por un desertor, ni un voto por un traidor a la confianza del pueblo, ni un voto para quien no le importa un carajo la voluntad del pueblo.



