¿Por qué el Día del Padre se celebra en una fecha diferente en Estados Unidos?
Cada año, cuando llega junio, miles de inmigrantes latinoamericanos que residen en Nueva York reciben saludos por el Día del Padre en una fecha que no siempre coincide con la que recuerdan de sus países de origen. La diferencia suele generar confusión, especialmente entre quienes mantienen fuertes vínculos familiares con América Latina.
En Estados Unidos, incluido el estado de Nueva York, el Día del Padre se celebra el tercer domingo de junio. En 2026, la fecha corresponde al 21 de junio. Sin embargo, en varios países latinoamericanos la celebración se realiza en días distintos, de acuerdo con tradiciones religiosas, históricas o culturales propias.
La historia del Día del Padre en Estados Unidos se remonta a principios del siglo XX. Su origen está relacionado con una mujer llamada Sonora Smart Dodd, residente en el estado de Washington. Inspirada por la celebración del Día de la Madre, Dodd propuso crear una fecha especial para reconocer el esfuerzo de los padres.
Su motivación era profundamente personal. Sonora admiraba a su padre, William Jackson Smart, un veterano de la Guerra Civil estadounidense que quedó viudo y asumió solo la crianza de sus seis hijos. Ella consideraba que los padres también merecían un homenaje por su dedicación y sacrificio.
Gracias a sus esfuerzos, la primera celebración oficial tuvo lugar el 19 de junio de 1910 en la ciudad de Spokane, Washington. Con el paso de los años, la iniciativa ganó popularidad en todo el país.
Sin embargo, pasarían varias décadas antes de que la fecha fuera reconocida oficialmente a nivel nacional. En 1966, el presidente Lyndon B. Johnson emitió una proclamación presidencial declarando el tercer domingo de junio como Día del Padre. Más tarde, en 1972, el presidente Richard Nixon convirtió la celebración en una conmemoración permanente dentro del calendario estadounidense.
La situación es diferente en América Latina. Aunque varios países, entre ellos Ecuador, Colombia, Venezuela, Perú, Argentina y Chile, también adoptaron el tercer domingo de junio siguiendo la tradición estadounidense, otros mantienen fechas distintas.
España, por ejemplo, celebra el Día del Padre cada 19 de marzo en honor a San José, considerado en la tradición cristiana como el padre terrenal de Jesús. Esta influencia religiosa también se trasladó a algunos países de habla hispana.
En otros lugares existen celebraciones asociadas a costumbres nacionales específicas o a decisiones adoptadas por cada gobierno.
En Nueva York, donde conviven comunidades procedentes de prácticamente todos los países del mundo, no es raro encontrar familias que festejan dos veces. Algunos respetan la fecha estadounidense por razones laborales y escolares, mientras que otros mantienen la tradición de su país de origen para preservar las costumbres familiares.
Más allá del día señalado en el calendario, el espíritu de la celebración es el mismo. Se trata de reconocer el amor, la responsabilidad y el esfuerzo de millones de padres que contribuyen al bienestar de sus familias.
Para muchos inmigrantes, especialmente aquellos que viven lejos de sus seres queridos, el Día del Padre también se convierte en una oportunidad para recordar a quienes permanecen en sus países de origen o para agradecer a aquellos padres que emprendieron el difícil camino de la migración en busca de un mejor futuro para sus hijos.
Las fechas pueden variar de un país a otro, pero el homenaje conserva el mismo significado: reconocer la importancia de la figura paterna en la vida familiar y en la formación de las nuevas generaciones.



