UNA HINCHADA IMPRESIONANTE
ROSALÍA ARTEAGA SERRANO
Si algo llamó la atención durante este mundial, y ciertamente lo hizo a nivel global, ha sido la enorme hinchada que acompañó a la selección ecuatoriana a lo largo de los partidos.
Así, los estadios de Filadelfia, Kansas City y New York o New Jersey, son los escenarios y las ciudades en donde la selección nacional ha tendido que desempeñarse y a donde los ha seguido una hinchada fiel, ecuatorianos de todas las edades y condiciones sociales, dispuestos a vivir la magia del fútbol, sin importar las condiciones climáticas, dejándose llevar por la euforia o la desesperación frente al desempeño de la selección, pero también disfrutando de esa especie de alto a las rutinas diarias de los trabajos para asistir con esperanza al juego de la Tri.
Muchos viajaron desde Ecuador para participar de los juegos, los tres, y a veces combinarlos con la asistencia a otros juegos de diversas selecciones, pero buena parte de ese público que inundó plazas, avenidas y estadios, estuvo compuesto de ecuatorianos residentes en los Estados Unidos, sitio de migración de nuestros connacionales en diversas etapas de nuestra historia.
Los colores de la selección, con el predominante amarillo, marcaron tendencia, demostraron el amor a la patria, las esperanzas que nunca mueren, las ganas de estar presentes a costa de todo, y seguramente de sacrificios económicos para no perderse los partidos en los que los ecuatorianos nos sentimos representados.
Al margen de los resultados de los juegos, ese calor de los ecuatorianos asistentes a los partidos de la selección se sintió de diversas maneras, con una fraternidad resaltante durante los eventos deportivos, increíblemente llenos de ecuatorianos esperanzados.
Hay una lección que queda, el deporte aúna a las multitudes, la emoción persiste aún después de juegos que, en su mayoría, no estuvieron a la altura del desempeño esperado, ojalá ese mismo entusiasmo y ganas de salir adelante, en medio de las adversidades, pudiera aplicarse a lo que hacemos por el país, a nuestro accionar de cada día en bien del Ecuador.



