Arzobispo de Nueva York califica el suicidio asistido como un ataque a la vida humana
La Ley entra en vigor este 5 de Agosto, lo que a juicio del religioso y otras personas más, incentivará prácticas equivocadas e irrespeto a la vida.
Kate Quiñones / ACI Prensa
El Arzobispo de Nueva York, Mons. Ronald Hicks, instó recienteente a la población a mantenerse vigilante ante la legislación sobre el suicidio asistido, a medida que se acerca la implementación de una ley estatal.
El Departamento de Salud del Estado de Nueva York publicó las normas propuestas para la ley de suicidio asistido que entrará en vigor el 5 de agosto, dos días después de que finalice el período de comentarios. La ley, promulgada el 6 de febrero, permitiría a las personas con diagnósticos de enfermedades terminales de 6 meses o menos solicitar medicamentos para poner fin a sus vidas.
Las normas propuestas requerirían dos solicitudes verbales de los pacientes con un intervalo mínimo de 48 horas; una solicitud por escrito con dos testigos; y un formulario de declaración final completado por el paciente 48 horas antes de tomar la medicación.
Se aplicaría un período de espera de 5 días entre la emisión de la receta y la dispensación en la farmacia. Los pacientes se autoadministrarían los medicamentos para poner fin a su vida. El certificado de defunción indicaría la enfermedad o afección subyacente como causa de muerte.
En un artículo publicado el 2 de junio en First Things, Mons. Hicks describió la legislación neoyorquina como un ataque a la vida humana, el siguiente paso hacia una mentalidad de descarte total.
Cuando esta ley entre en vigor, comenzará una nueva y aterradora era en Nueva York, afirmó Mons. Hicks. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que esta supuesta compasión por los enfermos terminales evolucione de una elección a una expectativa de suicidio por todo tipo de personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad, los ancianos y quienes viven en comunidades empobrecidas y con acceso limitado a servicios médicos?, cuestionó.
José Hernández, defensor de los derechos de las personas con discapacidad de la New York Association on Independent Living, criticó la ley debido a su impacto negativo en las personas con discapacidad. Declaró que la sociedad ya trata a muchas personas con discapacidad como una carga.
Para las personas con discapacidad todo es una lucha, dijo Hernández, quien quedó cuadrapléjico tras un accidente de buceo a los 15 años.
Como neoyorquino criado en el sur del Bronx, expresó su preocupación de que las compañías de seguros se vayan a ver incentivadas a aprobar la alternativa más económica del suicidio asistido.
Hernández afirmó que su perspectiva está marcada por su propia infancia: cuando tenía 8 años, a su madre le diagnosticaron cáncer terminal y le dieron 6 meses de vida, el mismo pronóstico que, según la ley de Nueva York, la haría elegible para el suicidio asistido. Ella vivió 13 años más.
Al preguntársele qué les diría a quienes consideran el suicidio asistido, Hernández les instó a considerar alternativas como los cuidados paliativos y de hospicio, o incluso el coma inducido, para partir con paz a la otra vida.
Mons. Hicks animó a la gente a considerar el testimonio del Papa Francisco en sus últimos momentos. Nuestras vidas son dones sagrados de Dios que debemos proteger y atesorar, escribió Mons. Hicks.



