Padre de Long Island logra una recuperación milagrosa
Sale caminando del hospital tras quedar paralizado
Podemos llamarlo fe, pero es también decisión, coraje y arduo trabajo, para lograr lo que debe llamarse milagro…
Oficina de redacción
de Ecuador News en NY
Un padre ha logrado una recuperación milagrosa tras quedar paralizado desde los hombros hacia abajo en un insólito accidente. Ahora, Seth Kurpiel, de 47 años y padre de dos hijos, ha podido volver a caminar.
Kurpiel era atleta maratonista cuando sufrió una grave lesión en la médula espinal. Los médicos afirmaron que menos del cinco por ciento de las personas con su tipo de lesión vuelven a caminar.
Y él fue una de ellas.
Resultó una escena extraordinaria en el hospital ver a Seth Kurpiel caminar sin ayuda, después de haber estado paralizado del cuello hacia abajo hace apenas 15 meses.
Este padre de 47 años, residente de Great Neck, Long Island, sufrió una caída desde un columpio.
"Estuve tumbado en el suelo, boca arriba, totalmente consciente de lo que pasaba a mi alrededor. Y fue el momento más aterrador de mi vida", recuerda Kurpiel.
Relató que no sentía nada, pero sabía que la lesión podía devastadora.
El factor tiempo y la cercanía al Centro de Traumatología del Hospital Universitario North Shore fueron decisivos para Kurpiel. Llegó al centro hospitalario en menos de 20 minutos y pasó inmediatamente al quirófano.
Los médicos explican que sufrió una luxación de la médula espinal y, aunque lograron realinearla, las probabilidades de que volviera a caminar eran inferiores al cinco por ciento.
"Incluso en los peores momentos, cuando estaba prácticamente tetrapléjico, me preguntaba: '¿Qué puedo hacer ahora?'", comentó el Dr. Sheng-fu Larry Lo, jefe de Cirugía de Columna de Northwell.
Trabajar duro
Kurpiel ha sido un apasionado de todos los deportes; corría maratones y triatlones, y practicaba esquí de nivel experto ("doble diamante").
"Desde el primer día me dijo: 'Quiero que me exijan al máximo; estoy aquí para trabajar duro'", señaló su fisioterapeuta, Kiera Donovan.
"Solía â â poner la alarma a las 5:42 de la mañana y salía de casa a las 6 en punto, tras cepillarme los dientes, alimentar a mis gatos, beberme medio litro de agua y salir a correr unos 8 kilómetros (5 millas)", contó Kurpiel de su habitual rutina antes de su caída del columpio.
La determinación fue clave, así como el apoyo de su esposa Morgan, enfermera titulada especializada en oncología. "Los pacientes con los que trato, que se enfrentan a situaciones absolutamente inimaginables… eso simplemente pone todo en perspectiva", dijo Morgan Kurpiel.
"Hace seis meses, mi única meta era abrazar a mi esposa y a mis hijos", comentó Kurpiel. "Ahora he logrado algo más…"
Se describió a sí mismo como un apasionado de las matemáticas. Antes del accidente, se dedicaba a calcular riesgos.
Y, curiosamente, le dijo a su médico que hay cosas que van más allá de los números y que es posible superar los pronósticos.



