Ecuador vuelve a sonreírle al turismo, pero la inseguridad aún pone límites al paraíso
Oficina de redacción de Ecuador News en NY
Ecuador tiene motivos para mirar con cierto optimismo a su industria turística. Después de un 2024 particularmente difícil, marcado por la crisis de seguridad y una fuerte caída en la llegada de visitantes extranjeros, las cifras de 2025 y los primeros indicadores de 2026 muestran señales claras de recuperación. Sin embargo, sería prematuro hablar de una recuperación total.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) revelan que en 2025 ingresaron al Ecuador 1,36 millones de extranjeros, un 8,8% más que en 2024, cuando fueron alrededor de 1,2 millones. Más importante aún, el turismo volvió a ser el principal motivo de entrada: 778.483 movimientos estuvieron relacionados con actividades turísticas, un incremento del 11% frente al año anterior.
Es una señal positiva, aunque todavía insuficiente. Ecuador recibió aproximadamente 1,4 millones de extranjeros en 2023 y se encuentra todavía muy lejos de los niveles registrados antes de la pandemia: en 2018 llegaron alrededor de 2,4 millones y en 2019 unos 2 millones.
La recuperación tampoco se limita al turismo internacional. El turismo interno está demostrando una fuerza considerable. Durante el feriado de mayo de 2026 se registraron 672.730 viajes y un gasto turístico de 44,85 millones de dólares, 17,62% más que en el mismo feriado de 2025. La ocupación hotelera nacional llegó al 37,4%, tres puntos porcentuales por encima del año anterior.
realidad que no puede esconderse
Quito ofrece otro motivo para el optimismo. La capital recibió 676.463 visitantes no residentes por vía aérea durante 2025, un crecimiento del 10,6% frente a 2024. Y en enero y febrero de 2026 contabilizó cerca de 112.000 arribos aéreos, mientras febrero registró un crecimiento interanual de 5,5%.
Pero hay una realidad que no puede esconderse detrás de las estadísticas: la inseguridad sigue siendo el principal enemigo del turismo ecuatoriano. El país cerró 2025 con un récord de 9.252 homicidios, una cifra que inevitablemente afecta la imagen internacional del destino.
Guayaquil es quizá el ejemplo más evidente. Un estudio del Observatorio Turístico de la ciudad encontró que el 85% de los visitantes llega con temor por la inseguridad percibida en Ecuador, aunque esa percepción disminuye al 43% después de conocer la ciudad. Es decir, muchos turistas descubren durante su estadía una realidad más favorable que la imagen que habían recibido antes de viajar.
Ahí puede estar una de las grandes oportunidades del país: Ecuador necesita contar mejor su propia historia. Quito, Cuenca, Baños, la Amazonía, la Costa, los Andes y, naturalmente, Galápagos ofrecen una diversidad difícil de igualar en un territorio relativamente pequeño.
El balance, por tanto, no debería ser ni triunfalista ni pesimista. Ecuador está recuperando turistas, aumenta el gasto interno y algunas de sus principales ciudades muestran crecimiento. Pero todavía está por debajo de sus mejores registros internacionales y enfrenta un problema de seguridad que no se resuelve con campañas publicitarias.
La conclusión parece sencilla: hay razones para ser optimistas, pero con los pies sobre la tierra. Si Ecuador consigue mejorar la seguridad, fortalecer la conectividad, promocionar sus destinos y transmitir al mundo una imagen realista no maquillada de sus condiciones, el turismo puede convertirse nuevamente en uno de los grandes motores de la economía nacional.
El paraíso sigue allí. Lo que Ecuador necesita ahora es conseguir que el mundo vuelva a sentirse seguro para descubrirlo.
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David Carrasco, gerente de operaciones de Quito Tour Bus es optimista de la mejoría en la industria por la belleza de Ecuador.



