Fernando Villavicencio: tres años después, la verdad sigue pendiente
Tres años después del asesinato de Fernando Villavicencio, ocurrido el 9 de agosto de 2023 a la salida de un mitin político en Quito, Ecuador todavía espera conocer toda la verdad sobre quién ordenó su muerte y cómo se organizó el crimen.
El caso ha entrado en una etapa decisiva. La Fiscalía acusa a siete personas de haber tenido distintos grados de participación como presuntos autores mediatos del asesinato. Entre ellas aparece José Serrano, exministro del Interior durante el gobierno de Rafael Correa, a quien la Fiscalía atribuye un papel estratégico en la planificación del atentado y, según los elementos expuestos en audiencia, la provisión de información sobre los movimientos de Villavicencio.
También figuran entre los procesados el empresario Xavier Jordán y el exasambleísta correísta Ronny Aleaga, además de otros cuatro acusados. La Fiscalía ha presentado más de 300 elementos de convicción para sustentar su acusación.
Pero es importante mantener la precisión: ser acusado no significa ser culpable. La audiencia preparatoria de juicio debe determinar si existen méritos suficientes para que los procesados enfrenten un juicio. Será allí donde las pruebas deberán superar el terreno de las acusaciones y convertirse en responsabilidades judicialmente demostradas.
Mientras tanto, las hijas de Villavicencio, Amanda y Tamia, han decidido mantener viva la investigación de su padre desde otro escenario: el periodismo y la memoria. En agosto presentaron una serie documental de cuatro capítulos en la que reconstruyen aspectos del magnicidio y plantean preguntas sobre sus autores intelectuales. El primer capítulo fue transmitido por cadena nacional y el segundo se difundió el 9 de agosto, al cumplirse tres años del crimen.
La iniciativa de las hijas tiene además una dimensión personal. Ellas no solamente reclaman justicia por el padre asesinado; intentan preservar la memoria de un periodista que dedicó buena parte de su carrera a investigar corrupción y crimen organizado y que terminó convertido en candidato presidencial.
Tres años después, la pregunta fundamental sigue siendo la misma: ¿quién ordenó matar a Fernando Villavicencio?
La respuesta no debería depender de la ideología de quien la escuche. Debe depender de las pruebas. Y esa verdad, cualquiera que sea, es la que Ecuador todavía está esperando.



