25 años después, el 11-S todavía tiene una deuda con los ecuatorianos
¿Cuántos ecuatorianos murieron realmente como consecuencia del 11 de septiembre? La respuesta sigue siendo incompleta, 25 años después.
Oficina de redacción
de Ecuador News en NY
Este viernes, Nueva York volverá a detenerse unos minutos para recordar aquella mañana del martes 11 de septiembre de 2001 que cambió para siempre la historia de la ciudad, de Estados Unidos y del mundo.
Han pasado 25 años, pero el calendario no ha conseguido borrar los nombres de las 2.977 víctimas de los atentados. Entre ellas estaban 15 ecuatorianos, trabajadores inmigrantes que habían llegado a Nueva York buscando una vida mejor y que aquella mañana se encontraban trabajando en las Torres Gemelas.
Algunos trabajaban en Windows on the World, el restaurante ubicado en los pisos superiores de la Torre Norte; otros estaban vinculados a servicios de limpieza, administración y empresas que tenían sus oficinas en el World Trade Center. Eran hombres y mujeres que, como tantos ecuatorianos de Nueva York, salieron aquella mañana de sus casas sin imaginar que no regresarían. Sus nombres permanecen inscritos en el Memorial del 11-S, junto a los de las demás víctimas.
Pero un cuarto de siglo después existe otra pregunta que merece ser formulada por nuestra comunidad: ¿cuántos ecuatorianos murieron años después como consecuencia de aquella tragedia?
Aquí comienza una parte de la historia mucho menos conocida.
Expuestos
Después del derrumbe de las Torres Gemelas quedó sobre Manhattan una enorme nube de polvo y sustancias tóxicas. Bomberos, policías, trabajadores de rescate, empleados de limpieza, periodistas, voluntarios, residentes y otras personas estuvieron expuestos durante días, semanas e incluso meses.
Con el paso del tiempo aparecieron enfermedades respiratorias, distintos tipos de cáncer y otros problemas de salud relacionados con aquella exposición.
El Gobierno federal creó el World Trade Center Health Program para atender a quienes resultaron afectados. En 2026, el programa atiende a más de 150.000 personas. Y el número de fallecidos entre quienes están inscritos ha crecido hasta cifras que muestran que el 11-S no terminó aquella mañana.
Las cifras actuales son estremecedoras. Un recuento divulgado este mes registra 9.677 muertes entre socorristas y sobrevivientes relacionadas con enfermedades vinculadas a la exposición tóxica, de las cuales 5.892 corresponden a cáncer.
Pero hay que hacer una precisión fundamental: esas cifras corresponden al conjunto de personas afectadas y no permiten establecer cuántos eran ecuatorianos. De hecho, hace años ya existían indicios de que algunos compatriotas habían enfermado después de trabajar en la llamada Zona Cero.
La dificultad ha sido mantener un registro completo que permita determinar cuántos ecuatorianos desarrollaron enfermedades relacionadas con el 11-S y cuántos fallecieron posteriormente por esas causas.
Por eso, 25 años después, la comunidad ecuatoriana puede recordar a sus 15 compatriotas muertos directamente en los atentados y, al mismo tiempo, hacer una pregunta que permanece sin respuesta completa.
Quizás ese sea uno de los trabajos pendientes de las autoridades ecuatorianas y de las organizaciones de inmigrantes: determinar qué ocurrió con aquellos compatriotas que sobrevivieron al 11-S, pero que respiraron el polvo de las Torres Gemelas, trabajaron en la limpieza de los escombros o estuvieron expuestos a la contaminación durante los días posteriores.
Otra batalla
Porque el 11 de septiembre no terminó cuando cayeron las Torres.
Para miles de personas comenzó entonces otra batalla, silenciosa y prolongada, contra enfermedades que pudieron tardar años en aparecer.
Y mientras Nueva York recuerda este viernes a las víctimas cuyos nombres conocemos, también sería justo recordar a quienes quizás murieron mucho después y cuyos nombres nunca llegaron a asociarse públicamente con aquella tragedia.
Los 15 ecuatorianos que murieron el 11 de septiembre tienen un lugar en nuestra memoria. La pregunta que queda para los próximos años es si podremos identificar también a los ecuatorianos que el 11-S terminó matando lentamente.
¿Cuántos paisanos perdieron sus vidas?
La cifra que se puede manejar manejar con bastante seguridad es 15 ecuatorianos fallecidos en los atentados, según registros del Consulado de Ecuador y publicaciones de El Universo y El Comercio.
Pero hay un segundo dato que parece especialmente valioso para la comunidad: no fueron solamente esos 15. En 2011, El Universo encontró que la Secretaría Nacional del Migrante había recibido cuatro casos de ecuatorianos que enfermaron después de trabajar en la limpieza de la Zona Cero; tres de ellos habían recibido pagos del fondo federal creado para atender a las víctimas.
El propio diario señalaba entonces que ni el Consulado ni la Cancillería tenían una cifra completa de ecuatorianos fallecidos posteriormente por enfermedades relacionadas con el 11-S.
Y 25 años después la dimensión de esa tragedia es enorme. El programa federal de salud para afectados por el World Trade Center registra ya más de 9.400 muertes por enfermedades relacionadas con el 11-S, aunque esa cifra corresponde al conjunto de personas afectadas, no a ecuatorianos.
Por eso precisar una cifra es complicado, no hay un registro oficial actualizado que permita sostenerla. En cambio, 25 años después se sabe mucho más sobre las consecuencias médicas del 11-S, pero todavía no con precisión sobre cuántos ecuatorianos pagaron con su vida años después.
Entre los 15 fallecidos estaba Luis Alfonso Chimbo, quien trabajaba en Windows on the World, en los pisos 106 y 107 de la Torre Norte. Otros eran trabajadores de limpieza, administración, cafetería y servicios.
Y debemos recordar que la tragedia continúa: enfermedades respiratorias, cáncer y trastornos derivados de la exposición al polvo tóxico han afectado durante décadas a trabajadores, voluntarios y residentes de la zona.
El programa de salud federal continúa atendiendo a más de 150.000 personas.
Muchas momentos de recordación se han efectuado en 25 años.
Entre los 15 ecuatorianos que murieron ese 11 de septiembre, estaba Luis Alfonso Chimbo, quien trabajaba en Windows on the World, en los pisos 106 y 107 de la Torre Norte. Hoy se le recuerda.



