Bucaram, entre el hospital
y los jueces: ¿hasta cuándo?
Un tribunal de Ecuador ordena detener al hospitalizado ex presidente Abdalá Bucaram tras no ir a una vista judicial en su contra, pero como ya se ha hecho habitual con él, encuentra la forma de evadir el llamado. La gente se pregunta ¿cuándo terminará este juicio?
Oficina de redacción
de Ecuador News en Quito
El nombre de Abdalá Bucaram vuelve a ocupar los titulares de Ecuador, esta vez por una orden judicial que podría llevarlo nuevamente ante los jueces, aunque su defensa intenta impedirlo mediante un recurso de hábeas corpus.
El expresidente no se presentó por sexta ocasión a la audiencia en la que debía conocerse la sentencia dentro del proceso por presunta delincuencia organizada relacionado con la comercialización irregular de pruebas rápidas de Covid-19 y otros insumos médicos durante la pandemia. La Fiscalía ha solicitado una condena para Bucaram, su hijo Jacobo y otros dos procesados.
La situación se complicó el pasado 3 de septiembre. Bucaram se encontraba hospitalizado en Guayaquil y, según la información presentada durante la audiencia, estaba internado en una unidad de cuidados intensivos. La Policía acudió al centro médico y confirmó su presencia, aunque no pudo ingresar a la zona donde permanecía el ex mandatario.
Pressentado recurso
Ante la nueva suspensión, el tribunal ordenó vigilancia permanente y dispuso que Bucaram sea detenido una vez que reciba el alta médica, con el propósito de trasladarlo a la audiencia y permitir que escuche la sentencia.
No se trata, por ahora, de una orden para enviarlo directamente a prisión. Pero Bucaram y sus abogados han reaccionado rápidamente. Su esposa, María Rosa Pulley, presentó un recurso de hábeas corpus contra el tribunal que ordenó la aprehensión. La defensa busca que la medida no se ejecute automáticamente cuando el ex presidente abandone el hospital, sino que antes se valore su condición médica.
El episodio vuelve a colocar en el centro del debate la prolongada historia judicial de Bucaram. Para unos, sus reiteradas ausencias representan una forma de dilatar un proceso que debe llegar finalmente a una decisión. Para su defensa, en cambio, sus problemas de salud son reales y justifican las postergaciones.
La pregunta que queda abierta es sencilla, pero importante: ¿cuándo terminará este capítulo judicial que, seis intentos después, todavía no consigue llegar a la lectura de una sentencia?
Para los ecuatorianos que siguen desde Nueva York la política de su país, el caso es también un recordatorio de que, más allá del personaje político y de las controversias que han acompañado a Bucaram durante décadas, corresponde ahora a la Justicia determinar responsabilidades y hacerlo dentro de las garantías que establece la ley.
En las últimas horas de este fin de semana, han surgido reportes de prensa internacional que especulan sobre una presunta salida de Bucaram hacia Panamá cruzando la frontera con Colombia, aunque esto no ha sido confirmado oficialmente por las autoridades ecuatorianas, se han tomado ya varias precauciones.
Delicado
De acuerdo con el testimonio de la familia de Bucaram, el ex dirigente tuvo que ser intervenido "de emergencia" en una operación de corazón tras "días de enorme tensión y fuertes emociones", según un mensaje publicado el 27 de agosto por su esposa, María Rosa Pulley Vergara, en redes sociales, en el cual aseguró que su estado de salud es "delicado" y "de carácter reservado".
"No pedimos privilegios. Pedimos humanidad, debido proceso y justicia sin odio ni persecución. A los medios de comunicación les ruego sensibilidad; a quienes administran justicia, responsabilidad; y a la ciudadanía, independientemente de sus simpatías políticas, que recuerde que detrás del expresidente, del político y del nombre que durante décadas ha generado pasiones y controversias existe un ser humano", subrayó entonces Pulley Vergara.



