Muere costarricense bajo custodia del ICE
Familia hace grave denuncia
Horas antes de su muerte, llamó a su actual pareja alrededor de la medianoche para decir que las pastillas no estaban ayudando.
Información de Los Angeles Times
Un costarricense de 36 años, cuya familia afirma que se quejó de que le faltaban inyecciones de insulina y comidas para controlar su diabetes, es el tercer detenido que muere en menos de seis meses en un centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Luisiana.
Carlos Josué Marchena Marchena fue hallado inconsciente el 18 de septiembre en el Winn Correctional Center, en Winnfield, informó el ICE en un comunicado. La agencia indicó que el personal inició maniobras para salvarle la vida antes de que fuera trasladado en ambulancia a un hospital, donde posteriormente fue declarado muerto. Su hermana, su novia y un detenido en la celda contigua a la de Marchena dijeron a la agencia de noticias The Associated Press que él se quejó de que le omitían comidas e inyecciones y de que no bebía suficiente agua para controlar su diabetes tipo 1 mientras era trasladado entre centros en varios estados. La condición de Marchena empeoró después de que llegó a Winn, y murió menos de una semana después, según su familia.
La causa oficial de la muerte está pendiente de un examen médico adicional.
El centro penitenciario fue señalado recientemente por no cumplir con estándares federales, incluidos los de atención médica, por la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional.
Otros dos detenidos por el ICE han muerto en el complejo desde abril.
El ICE responde
El ICE sostuvo que la atención médica de Marchena fue adecuada. Marchena recibió la atención médica apropiada y fue atendido por profesionales de la salud, señaló un comunicado de la agencia.
Contar con suficiente comida, agua e insulina a intervalos regulares es crucial en la diabetes tipo 1 para controlar los niveles de azúcar en sangre y evitar una condición de salud potencialmente mortal, dijo el doctor Rajesh Garg, quien dirige la unidad de diabetes del Harbor-UCLA Medical Center.
Si están bajo algún estrés, entonces necesitan aún más atención y deben medir su azúcar en sangre en horarios regulares, explicó Garg. Si no hay comida y agua adecuadas, eso va a estresar su organismo.
Scott Sutterfield, portavoz de LaSalle Corrections, el contratista que administra el centro junto con policía de Winn Parish, dijo que la muerte está bajo revisión y declinó responder preguntas. Afirmó que la empresa está comprometida con los más altos estándares de atención.
Ni la policía ni la oficina forense de Winn Parish respondieron a solicitudes de comentarios.
Forenses han determinado que la diabetes fue un factor contribuyente en al menos seis de las muertes de detenidos del ICE.
Las muertes ocurren en medio de un creciente escrutinio sobre los centros de detención del ICE y sobre si están descuidando médicamente a los detenidos y obligándolos a vivir en condiciones inhumanas, acusaciones que la agencia de migración niega.
Estaba vomitando y se veía pálido
La hermana de Marchena, Franciny Marchena, dijo que su hermano le contó que nadie le estaba revisando los niveles de azúcar en sangre para asegurarse de que se mantuvieran estables.
Una persona que está sana y está tomando su tratamiento de diabetes no tiene por qué colapsar de esa manera en la que colapsó mi hermano. Eso quiere decir que mi hermano ya tenía días de no tener su tratamiento de diabetes, dijo en español la hermana a The Associated Press desde Costa Rica.
Su hermana indicó que su salud comenzó a empeorar hace unas dos semanas, cuando estaba en un centro de detención migratoria en Michigan y fue colocado en una celda de seguridad tras una discusión con otro detenido.
Después de ser trasladado a Winn, Marchena le dijo a su hermana y a su novia que tenía dolor en el pecho y que no le daban suficiente para beber o comer, en parte porque la comida a veces estaba echada a perder. No se sabe si tenía una afección cardíaca subyacente.
Marchena también expresó estas preocupaciones a Luis Herrera Andy, un hondureño detenido en Winn en la celda contigua, quien señaló que Marchena solo recibía inyecciones de insulina de manera irregular.
Un médico le dio a Marchena pastillas para el dolor en el pecho, pero él regresó enojado, diciendo este lugar es una mierd… aquí no te atienden nada. Aquí uno se puede hasta morir y literalmente murió, contó Herrera.
El día anterior a que Marchena fuera hallado muerto, tenía jaquecas y dolor de estómago, escalofríos y estaba vomitando, dijo Herrera. Tenía un color morado pálido y estaba empapado de sudor.
Horas antes de su muerte, llamó a su actual pareja Ana León Castro alrededor de la medianoche para decir que las pastillas no estaban ayudando.



