Opositor Alexei Navalny fue asesinado con veneno extraído de una rana de Ecuador
Despachos combinados de Ecuador News
El líder opositor ruso Alexei Navalny fue asesinado con veneno extraído de ranas de punta de flecha, un género de batracios endémico de Centroamérica y Sudamérica, especialmente Ecuador. Así lo ha declarado el Gobierno británico en un comunicado oficial conjunto con Francia, Suecia y Países Bajos justo cuando se acaba de cumplir, el 16 de febrero, el segundo aniversario de la muerte del disidente en un campo de trabajos forzados en el Ártico en el que estaba cumpliendo una condena de 19 años por su lucha contra la corrupción.
Londres dice haber llegado a la conclusión del tipo de veneno usado para matar a Navalny a través de tejidos del disidente obtenidos (supuestamente sin el conocimiento de las autoridades rusas) de la celda en la que estaba cuando falleció. La ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, ha afirmado que «solo el Gobierno ruso tenía los medios, el motivo y la oportunidad necesarios para usar esta toxina mortífera contra Alexei Navalny durante su encarcelamiento». La jefa de la diplomacia británica anunció que el Reino Unido denunciará a Rusia ante la Convención Internacional sobre Armas Químicas por la acción. Cooper hizo esas declaraciones en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha denunciado igualmente en Múnich que «Rusia ha demostrado su apetito por llevar a cabo agresiones». Starmer también anunció el envío de barcos de guerra del Reino Unido al Ártico, una nueva zona de tensión entre la OTAN y Rusia que, además, se ha visto complicada por las amenazas de Donald Trump de ocupar Groenlandia.
La única que la genera
La toxina que mató a Navalny era epibatidina, que, de las 203 especies de ‘rana dardo’ conocidas, es la única, que se sepa, que la genera. Encima, esa especie — la ‘Epipedobates Anthonyi’— solo vive en un país: Ecuador. Todas esas ranas producen sus venenos a través de su piel.
La investigación del Reino Unido llega a detalles extremadamente precisos y, en cierta medida, macabros. Por de pronto, las palabras de Cooper descartan implícitamente que Rusia produjera la epibatidina en un laboratorio, pese a que eso es factible desde hace tres décadas.
Además, la rana solo produce la epibatidina a partir de los alimentos que come en su entorno natural, por lo que es prácticamente imposible obtener la toxina de ejemplares en cautividad. Eso sugiere una operación de enorme complejidad por parte del Kremlin, tal vez con el propósito de encontrar un veneno lo suficientemente exótico como para dificultar su identificación. La epibatidina es unas 200 veces más potente que la morfina. Una dosis muy pequeña provoca la muerte por insuficiencia respiratoria.
Navalni murió en la colonia penal IK-3, conocida como «Lobo Polar», situada en Kharp, dentro del círculo polar ártico ruso. El centro penitenciario es uno de los más remotos del país, ubicado en una región de temperaturas extremas y aislamiento geográfico casi total. Según la versión oficial difundida entonces por el servicio penitenciario ruso, Navalny se sintió mal tras un paseo, perdió el conocimiento de forma repentina y no pudo ser reanimado.
Sin embargo, desde el primer momento, su familia y su entorno denunciaron que había sido asesinado. Durante varios días, las autoridades rusas se negaron a entregar el cuerpo a sus familiares, y cuando finalmente lo hicieron, el proceso estuvo rodeado de fuertes restricciones y supervisión estatal. Su viuda, Yulia Navalnaya, acusó directamente al Kremlin de haber ordenado su muerte.
La confirmación toxicológica anunciada ahora en Múnich refuerza esas sospechas y transforma el caso de una muerte oficialmente atribuida a causas naturales en un presunto asesinato mediante envenenamiento bajo custodia estatal.
Bajo control total
El hecho de que Navalny se encontrara bajo control total del sistema penitenciario ruso en el momento de su muerte es un elemento central en la acusación. Los gobiernos europeos subrayan que el Estado ruso era responsable de su integridad física y que la administración de una toxina de este tipo no habría sido posible sin acceso directo al detenido.
El caso se inscribe además en una secuencia más amplia. En agosto de 2020, Navalny ya había sobrevivido a un intento de asesinato mediante el agente nervioso Novichok, una sustancia de uso militar desarrollada en la Unión Soviética. Tras enfermar gravemente durante un vuelo en Rusia, fue evacuado a Alemania, donde pasó semanas en coma inducido antes de recuperarse. Investigaciones internacionales concluyeron posteriormente que el ataque había sido llevado a cabo por agentes vinculados a los servicios de seguridad rusos.
Pese a ese precedente, Navalny regresó voluntariamente a Rusia en enero de 2021, donde fue detenido inmediatamente a su llegada. Posteriormente fue condenado en varios procesos judiciales a largas penas de prisión por cargos de extremismo que él y sus aliados calificaron de motivados políticamente. Su condena final ascendía a 19 años en una colonia penal de máxima seguridad.
Durante su encarcelamiento, Navalny fue sometido a condiciones severas, incluyendo largos periodos de aislamiento disciplinario. Su equipo denunció reiteradamente el deterioro de su salud y las duras condiciones de detención.
La conclusión anunciada este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich introduce una dimensión internacional formal al caso. Los cinco países europeos han presentado sus conclusiones ante organismos internacionales competentes, argumentando que el uso de una sustancia tóxica de estas características constituye una grave violación del derecho internacional.
El Kremlin ruso ha negado reiteradamente cualquier implicación en la muerte del opositor. Las autoridades rusas han sostenido que Navalny murió por causas naturales y han rechazado las acusaciones occidentales, calificándolas de infundadas y políticamente motivadas.
Sin embargo, el anuncio realizado en Múnich marca un punto de inflexión. Por primera vez, varios gobiernos europeos han afirmado oficialmente, basándose en análisis científicos, que Navalny murió como resultado de un envenenamiento deliberado mientras se encontraba bajo custodia del Estado ruso.
Alexei Navalny y su esposa Yulia en 2015. Yodo era tranquilidad.
Esta rana actualmente sólo se encuentra en Ecuador.
Prisión de Jarp en el Ártico.
Los exámenes de laboratorio efectuados fueron contundentes.
Yvette Cooper.
Protesta en Washington tras la muerte de Navalni, en 2024.



