SOLO LA CORRUPCIÓN SE MANTIENE
Por: Holguer Mariano Jara
La corrución es una práctica extendida, más no indomable. La corrupción no empieza ni termina en el sector público. Es un poblema de oferta y demanda, ya que constituye un problema estructural, sistémico y endémico, propio del Estado.
Este fenómeno en Ecuador es complejo, ya que a pesar de ser un lastre para el desarrollo económico, se extiende a todas las esferas de la sociedad, tanto pública como privada y lo convierte en una práctica sumamente complicada de abatir.
Los diversos escándalos en que se presume corrupción, demuestran como la sombra del fenómeno es generalizada. Si hacemos un balance honesto, todo ecuatoriano experimenta a diario al menos un acto de corrupción al realizar trámites o servicios públicos. La impunidad sigue siendo superior al 90% en casos de corrupción de alto nivel en la empresa pública.
La corrupción es el grifo abierto del Estado. Empresarios sagases y políticos de mano larga han encontrado en la administración pública una manera de enriqecerse y no precisamente por la via de las cuentas claras . Ecuador tiene un elevado nivel de putrefacción en las instituciones públicas, cuyo único motor de subsistencia es la misma corrupción, alejándonos de los grandes valores como: la ética, la moral, la fe en el progreso, la solidaridad y el amor al prójimo y a la democracia.
Cualquier ciudadano ecuatoriano con un mínimo de conciencia y sentido común, sabe que la corrupción e impunidad está institucionalizada. Existen gavillas completas de pésimos ecuatorianos que están destruyendo la administración pública, desmantelando farmacias en hospitales, robando combustible, saqueando minerías ilegales o desde adentro, se convierten en espías y hasta sicarios contra funcionarios de gobierno.
En estos días el gobierno anunció que miles de burócratas involucrados en actos deshonestos están siendo separados, entiendo que esta acción está investigada a profundidad para no cometer injusticias.
Mientras los gatos persiguen a los ratones, decenas de prófugos disfrutan de los dineros robados al pueblo y obstaculizan toda acción que el ejecutivo pretende poner en movimiento. Las revueltas están a la vuelta de la esquina, así lo hacen saber todos los días dirigentes de gremios campesinos y gremiales.
Se siente niveles de indignación, no praxiológicos aún, pero en cualquier momento pueden devenir en explosión social. Los grandes países han surgido de las grandes crisis. Ecuador no es la excepción.



