DEFENDAMOS LA DEMOCRACIA
Por: Holguer Mariano Jara
Con autoritarismo no se solucionan los problemas estructurales de impunidad o corrupción judicial, no desaparece la inseguridad, no mejora la libertad de expresión, tampoco la economía y tranquilidad social de los ecuatorianos, al contrario, se abre la puerta al caos legal y al control político y delincuencial.
La transición de la democracia al autoritarismo a menudo ocurre mediante la erosión institucional, donde líderes electos centralizan el poder, limitan libertades civiles, concentran decisiones en el ejecutivo, reprimen la crítica, acentúan el control a los medios de comunicación para moldear la percepción pública y restringir la libertad de prensa, ignoran mecanismos constitucionales debilitando la rendición de cuentas.
Mientras la democracia garantiza derechos fundamentales, alternancia en el poder y estado de derecho, el autoritarismo democrático, suprime derechos, perpetúa grupos en el poder y utiliza la fuerza para la estabilidad. Las nuevas formas de autoritarismo no siempre usan fuerza militar, sino “reformas legales”, encuestas manipuladas y control narrativo para limitar libertades sin perder la fachada democrática.
Están matando nuestra débil democracia para tener un régimen autoritario con elecciones, un sistema sin contrapesos, donde el poder absoluto queda concentrado, el poder legislativo maniatado y el sistema judicial vulnerable a intereses políticos, oligárquicos y criminales.
Un país sin justicia, sin libertad de expresión, sin democracia participativa, NO es un país, es un manojo de personas a merced del capricho de los más poderosos o sabidos. Ecuador avanza sin rumbo, tener elecciones no basta, si al final, es el régimen quien controla todo y decide quien gana y que hacer . Lo más triste, ignoran al pueblo.
Hoy vivimos una de esas épocas en que no sabemos si reír o llorar; lo que vemos todos los días, es, por decirlo de algún modo, lamentable, estúpido y mendaz, es una dictadura camuflada. Los problemas se acumulan: violencia sin fin, corrupción insostenible, la salud está agonizando, la economía está quebrada, la inseguridad está arraigada, la pobreza se convirtió en miseria y la verdad no aparece por ningún lado.
Debemos evitar normalizar este retroceso; los medios de comunicación e instituciones académicas deben continuar visibilizando las implicaciones de este autoritarismo y atropello a la Democracia; a los legisladores demócratas a impulsar reformas que den valor legal y consecuencias políticas y eviten que el silencio ciudadano vuelva a ser utilizado para concretar y legitimar regresiones autoritarias.



