Deportaciones y economía en EE.UU.:
¡El país pierde dinero!
Las cifras reflejan algo fundamental: menos trabajadores significa menos producción, menos consumo y menos actividad económica.
Oficina de redacción
de Ecuador News en NY
En el debate político estadounidense, la persecución y deportación de inmigrantes indocumentados suele plantearse como una cuestión de seguridad o legalidad. Sin embargo, en los últimos años economistas, universidades y organismos independientes han intentado responder a otra pregunta clave: ¿cuánto dinero pierde —o deja de ganar— Estados Unidos cuando reduce o expulsa a esta población?
La respuesta corta es que sí, ya existen cálculos bastante sólidos. Y no son menores.
El aporte fiscal: decenas de miles
de millones
Uno de los datos más contundentes es que los inmigrantes indocumentados sí pagan impuestos, y en cantidades significativas.
Diversos estudios coinciden en que:
• En 2022, los indocumentados aportaron alrededor de 96.700 millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales
• Solo a nivel federal, contribuyeron con unos 66.000 millones de dólares en 2023
Esto incluye impuestos sobre la renta (cuando declaran con números ITIN), impuestos al consumo, alquileres (que incorporan impuestos a la propiedad) y cotizaciones a la seguridad social, muchas veces sin derecho a recibir beneficios.
En términos simples: lejos de ser invisibles fiscalmente, representan una fuente relevante de ingresos públicos.
El efecto del miedo: menos recaudación
Más allá de las deportaciones en sí, el simple endurecimiento de las políticas migratorias ya tiene efectos medibles.
Un reportaje reciente señala que el temor a ser identificado por autoridades migratorias ha provocado que muchos inmigrantes dejen de declarar impuestos, lo que podría traducirse en pérdidas de entre 147.000 y 479.000 millones de dólares en sólo una década. Es decir, incluso sin expulsarlos físicamente, la presión reduce la recaudación fiscal.
Impacto en el PIB: una economía más pequeña
El efecto más profundo no está solo en los impuestos, sino en el tamaño total de la economía.
Estimaciones del Peterson Institute for International Economics indican que:
• Deportar a unos 8,3 millones de personas podría reducir el PIB de EE.UU. en hasta un 7,4% en pocos años
• Incluso una deportación más limitada (1,3 millones) implicaría una caída del 1,2% del PIB
Estas cifras reflejan algo fundamental: menos trabajadores significa menos producción, menos consumo y menos actividad económica.
Falta de mano
de obra: sectores en riesgo
Los inmigrantes indocumentados no están distribuidos de manera uniforme en el mercado laboral. Se concentran en sectores clave como:
• Agricultura
• Construcción
• Hostelería y servicios
• Cuidado de personas
En muchos de estos sectores, no hay suficiente reemplazo inmediato por trabajadores locales. Estudios muestran que su salida puede generar:
• Caídas de producción
• Aumento de precios (por ejemplo, alimentos o vivienda)
• Retrasos en proyectos (especialmente construcción)
Un caso concreto: en California, la expulsión masiva de trabajadores podría generar pérdidas de hasta 275.000 millones de dólares en actividad económica y unos 23.000 millones anuales en ingresos fiscales .
El coste directo de deportar
A esto se suma el coste operativo de las propias deportaciones. Diversas estimaciones sitúan el precio en torno a:
• 20.000 dólares por persona deportada (detención, procesos legales, transporte)
Multiplicado por millones de personas, el coste total puede alcanzar cientos de miles de millones de dólares, dependiendo de la escala del programa.
¿Compensa
económicamente?
Aquí es donde el debate se vuelve más complejo. Algunos economistas argumentan que reducir la oferta laboral podría subir salarios en ciertos sectores. Sin embargo, la mayoría de estudios coincide en que:
• El impacto positivo en salarios es limitado y desigual
• Las pérdidas en producción, consumo e impuestos son mucho mayores
• El efecto global tiende a ser negativo para la economía
Además, los inmigrantes no solo trabajan: también consumen, alquilan viviendas, compran productos y sostienen economías locales enteras.
Un equilibrio
delicado
En definitiva, los datos disponibles apuntan a una conclusión clara: la persecución y deportación de indocumentados no es solo una cuestión migratoria, sino también económica.
• Se pierden ingresos fiscales directos
• Se reduce el tamaño de la economía
• Se generan cuellos de botella laborales en sectores clave
• Y todo ello con un alto coste operativo
Más que un ahorro, muchas estimaciones lo describen como una contracción económica.
La gran pregunta, por tanto, no es solo cuántas personas pueden ser deportadas, sino cuánto está dispuesto a perder el país al hacerlo.



