LOS PUNTOS CIEGOS DEL GOBIERNO
Por: Holguer Mariano Jara
Cuando me refiero coloquialmente a puntos ciegos, son aquellos espacios que quedan fuera de nuestro campo visual. Pudiera referirse a todo aquello que no logramos ver durante nuestro proceso de planeación y que inevitablemente nos generará contingencias o emergencias que pueden poner en riesgo el logro de nuestros objetivos.
Es un argumento para explicar todos los desastres en que incurre nuestro gobierno a cada momento y no son precisamente los puntos ciegos, sino una total ceguera que no le permite prever las contingencias, sino que muy a su estilo, las sigue creando sin tener absoluta conciencia de ellas, aunque siempre la estupidez fortuita resulta sospechosa.
La razón por la cual descubrimos los puntos ciegos del gobierno, se debe a que vemos con dos ojos y los puntos ciegos no coinciden y porque el cerebro suple lo que el ojo no ve. No existe una política orientada a impulsar las áreas rurales, apoyo directo a la ganadería y agricultura, educación técnica, creación de empleo. Pero esto no solo, no ha ocurrido, ni siquiera se atisba que sea un tema que importe al actual gobierno.
Se necesita reconstruir la gobernanza para recuperar las fronteras de los narcos. Se requiere políticas públicas que no fragmenten sino articulen a los sujetos sociales rurales, se necesita voluntad política y humana para gobernar el Ecuador.
Las elites económicas se encuentran divididas, las élites políticas desplazadas y las fuerzas sociales dominadas, aunque en efervescencia se encuentran fragmentadas. El sistema de partidos políticos está roto y aunque es previsible y deseable que se reconstruya, no necesariamente serán los mismos actores políticos los que lo integren.
Por otro lado, a partir del concepto ideológico de la austeridad, se está drásticamente reduciendo personal del estado, se absorbe entes autónomos. Esta iniciativa, en muchos casos incierta, buscaría desmontar las franjas burocráticas capturadas por diferentes poderes fácticos, para evitar el manoseo y corrupción.
Este proceso específico denominado transformismo, consiste en la decapitación intelectual de las dirigencias opositoras por medio de la cooptación y la confrontación. La mayor derrota del Estado ecuatoriano y de la sociedad, es la “guerra contra el narco”, como demuestra dolorosamente la cantidad de muertos, desaparecidos y personas afectadas en su vida por las bandas criminales.
En síntesis, la apatía administrativa del régimen es el resultado del fracaso en la construcción de coaliciones y acuerdos políticos dentro y fuera de los poderes del Estado, con capacidad de conducir las demandas básicas de la ciudadanía. El único que sufre las consecuencias de manera directa, es el pueblo, porque ni el toque de queda lo salva.



