LA REALIDAD DE NUESTRA JUVENTUD
Por: Holguer Mariano Jara
Una miradita a las condiciones que enfrentan los jóvenes y al papel que juegan en la transformación social del país, reconociendo que la juventud carga con un potencial inmenso, pero también con una realidad que muchas veces la margina.
La frase de los jóvenes son el futuro de Ecuador se ha convertido en una de las expresiones más comunes al referirse al potencial que representa la juventud: energía, capacidad de aprender cosas nuevas y entusiasmo para emprender diferentes actividades.
Pocas veces nos detenemos a reflexionar si los jóvenes realmente están en condiciones de ser ese pilar fundamental que el país necesita, no solamente en el futuro, sino desde ahora. Vale la pena preguntarnos: ¿cómo está la juventud en Ecuador? . Basta con salir a la calle y mirar alrededor para que la respuesta nos salte a la vista.
El futuro de este país está en los semáforos limpiando parabrisas, en los negocios extorsionando a los comerciantes y eso sin contar la gran cantidad de jóvenes que son reclutados para engrosar las filas del crimen organizado, muchos perdidos en las drogas, incrustados en las redes sociales y por supuesto en una absoluta desocupación.
Pero, ¿porqué sucede esto?, ¿por qué, a pesar de ser un sector tan importante en el desarrollo del país, se les tiene en el olvido?. Los políticos no ven ni entienden a la juventud que ha perdido las esperanzas y la fe en su país y que a su vez está sumándose a la inmensa cola de desesperados. Pero más lamentable es que los gobiernos de turno no tienen en su agenda política la motivación para devolver la confianza.
Seguramente, no se trata de un descuido por parte de quienes gobiernan; en realidad, es exactamente lo que buscan. Porque lejos de aplicar políticas atinadas a la realidad, se proponen planes sin intención de revertir la drogadicción, la falta de empleo, los salarios miserables, el trabajo infantil.
La narrativa se sostiene en tres problemas estructurales: Precariedad laboral, el sector nini y el olvido del gobierno. La percepción de que los jóvenes viven en medio de engaños o falsas promesas y se centran principalmente en la falta de oportunidades laborales, la crisis del sistema educativo, el alto costo de la vida y la inseguridad, son una realidad.
Es obvio, que sin juventud que reclame sus derechos y que ame a su país, no hay nación que valga la pena, no hay futuro y mucho menos líderes que nos conduzcan a puerto seguro. El termino juventud sin futuro describe la crisis estructural de oportunidades que enfrentan millones de jóvenes frente a la precarización, informalidad y marginación social. Estoy convencido que, los jóvenes sí son el futuro de Ecuador, no una promesa vacía, pero el Estado, también debe poner su parte.



