EL MUNDIAL DE LA ESPERANZA ECUATORIANA
Por: Holguer Mariano Jara
Ecuador es un país donde la historia, la realidad y la esperanza se entrelazan profundamente. Desde sus raices ancestrales hasta la búsqueda constante de un futuro mejor, la nación refleja la identidad resiliente, unida por el deseo de transformar los desafíos, en un porvenir próspero económica y futbolísticamente.
El Mundial de Fútbol 2.026 será un mes de vida frenética; el balón nos pone intensos, como dijo Benedetti “El fútbol es la única religión que no tiene ateos”. El fútbol juega un papel enorme en la cultura y la sociedad generando debates calientes, sobre si es un simple juego, una pasión absorvente o novelería transitoria. (El interés surge únicamente cada cuatro años).
Quienes se apasionan por el Mundial de fútbol, suelen ignorar por completo el desarrollo del campeonato nacional, el fútbol local, el trabajo, la seguridad, la familia, la economía, porque el mundial es la prioridad, hasta los sicarios harán pausa, seguramente.
La selección ecuatoriana en este mundial, nos dará momentos de euforia, tristeza, melancolía y de ser posible gloria; su crecimiento en los últimos años y el nivel de sus jugadores en europa han generado ilusión entre 18 milllones de compatriotas. Con una defensa fuerte, un medio campo de élite y experiencia en ataque. La tri-se presenta como una de las selecciones protagonistas en este mundial de fútbol y esperamos llegar muy lejos.
Este campeonato será inolvidable si logramos clasificar a los octavos y que mejor a los cuartos de final o si somos campeones del mundo; muchos derramarán lágrimas, se pelearán con su pareja, a lo mejor hasta se divorcian, otros lo tomarán con calma y sin embargo, no podemos sustraernos a su encanto. Éxitos y que el triunfo nos cobije a toda la familia ecuatoriana.
¿ Y si quedamos campeones mundiales ? ¡¡ soñar no cuesta nada!! igual que un campeonato mundial de fútbol como sede: Colombia, Ecuador y Perú, suena bonito verdad. Estos países se volverían entonces, una experiencia compartida de lo afectivo; la comida, la danza, la música, el deporte. El fútbol para esto era y es perfecto, es pura emotividad del relato ciudadano.
La pasión no se compra ni se vende, así todo es eficaz, porque si no fuera así, los mundiales no existirían más. Un mundial de fútbol es la venta global, descomunal, con cifras escalofriantes, de una ficción emotiva global, de una mercancía disfrazada de naciones, en las que creen apenas algunos miles de millones de personas.
Todo aquel que afirma que el fútbol es el opio de los pueblos, jamás aceptaría estar contenido entre los opiados. Que los países pobres no pueden organizar mundiales de fútbol o juegos olímpicos sin pagar costos indescifrables y enormemente injustos, es cierto. Los patrones de la FIFA imponen a los gobiernos condiciones casi coloniales, pero a la final, si es permitido soñar. ¡¡¡ VAMOS CON TODO ECUADOR!!!



