Daniel Noboa en la ONU: seguridad, cooperación e inversión en el centro de su intensa agenda internacional
Oficina de redacción de Ecuador News en NY
La participación del presidente ecuatoriano Daniel Noboa en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, la semana pasada en Nueva York, estuvo marcada por un mensaje que refleja una de las principales preocupaciones de su Gobierno: la expansión internacional del crimen organizado y la necesidad de que los Estados coordinen sus respuestas.
Noboa intervino el 23 de septiembre ante el pleno de la Asamblea General y colocó la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales como el eje de su discurso. Su argumento fue que las mafias ya no pueden ser enfrentadas exclusivamente dentro de las fronteras nacionales porque sus operaciones abarcan el narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas, la minería ilegal y el lavado de dinero.
El mandatario propuso, en ese sentido, tres mecanismos concretos: la creación de un sistema internacional para rastrear y congelar recursos financieros procedentes del crimen organizado, una plataforma permanente para compartir información entre policías, fiscalías y organismos de inteligencia financiera, y que las Naciones Unidas incorporen el crimen organizado transnacional como una prioridad dentro de sus mecanismos de prevención de conflictos.
La intervención tuvo además un componente económico. Noboa defendió la necesidad de que los países de renta media sean considerados no solamente por su ingreso per cápita, sino también por sus niveles de vulnerabilidad. También habló de comercio, inversión, educación y empleo como elementos relacionados con la seguridad.
La agenda presidencial no se limitó al discurso. Noboa mantuvo una reunión con el secretario general de la ONU, António Guterres, en la que abordó precisamente la necesidad de una respuesta internacional coordinada frente al narcotráfico y otras economías ilícitas. También conversó sobre la modernización de Naciones Unidas y la necesidad de una organización más eficiente frente a las amenazas actuales.
En Nueva York hubo igualmente espacio para la promoción económica. El presidente se reunió con Michael Bloomberg para tratar posibilidades relacionadas con el desarrollo de los mercados financieros ecuatorianos y la atracción de inversiones. También sostuvo un encuentro con el canciller de Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed Al Nahyan, ante quien presentó oportunidades de Ecuador.
La seguridad regional ocupó otro espacio importante. Noboa mantuvo contactos con autoridades estadounidenses y latinoamericanas dentro de la agenda relacionada con cooperación contra el narcotráfico y el crimen organizado. Al margen de la Asamblea, además, se pronunció a favor de que se establezcan fechas para elecciones libres en Cuba y Venezuela, una posición que amplió su discurso internacional hacia asuntos de democracia y gobernabilidad regional.
En materia ambiental, el mandatario llevó también a la tribuna de la ONU las preocupaciones ecuatorianas por la pesca ilegal en Galápagos y la minería ilegal en la Amazonía, vinculándolas con actividades de redes criminales.
El balance de la visita, por tanto, deja una agenda internacional bastante definida: seguridad, cooperación contra el crimen organizado, búsqueda de inversiones, comercio, protección ambiental y modernización de Naciones Unidas. La visita permitió a Ecuador colocar sus problemas de seguridad en un escenario multilateral y buscar cooperación externa. El alcance práctico de las propuestas, sin embargo, dependerá de que esos planteamientos se traduzcan posteriormente en acuerdos, financiamiento y mecanismos concretos de colaboración internacional.



