EN PAPEL
ROSALÍA ARTEAGA SERRANO
Los tiempos cambian y a veces no nos quedan sino las nostalgias, las ganas de revertirlos y de continuar con las tradiciones. Una de estas es la costumbre de leer los periódicos impresos; por ello todavía, cada que puedo, adquiero uno y siento el olor, la maravilla de dar vuelta a las páginas, la sensación de volver a leer aquella nota o editorial que nos ha impactado y hasta, sí, el rasgar de las tijeras cuando decidimos recortar una noticia que queremos guardar.
Son todas sensaciones que seguramente las nuevas generaciones ya no las pueden sentir, porque los tiempos han cambiado. Uno de los últimos grandes diarios con que contaba el Ecuador, el diario Expreso, publicó en días pasados su última edición impresa, ha dejado ya de circular y llegar a sus destinatarios y nos produce tristeza el constatar como uno a uno van desapareciendo los medios escritos para dar lugar a sus versiones digitales.
Tuve la oportunidad de colaborar, durante algunos años, con el prestigioso diario Guayaquileño, tanto en su página editorial como con entrevistas largas, acompañadas de dibujos realizados a mano, participé de sesudas conversaciones con Galo Martinez Merchán, en sus oficinas de trabajo, siempre salpimentadas por su aguda ironía y su percepción de la política nacional.
Nos duele por tanto la desaparición de este diario que marcó una era en el periodismo nacional y que abrió sus páginas a diferentes formas del pensamiento, de la actividad política, de la preocupación por el arte y la cultura, a través de sus suplementos de muy buena factura y muy bien concebidos.
Seguirá siendo parte del imaginario colectivo y también a través de su versión digital, para continuar enrumbando la opinión pública nacional, pero sin lugar a duda, guardamos la memoria de las páginas que diariamente nos llegaban en papel periódico, olorosas a tinta, recién salidas del horno, como decíamos en la jerga periodística.
El papel trae nostalgias, trae las remembranzas de trabajos diversos a los que ahora se tienen, cuando las máquinas, lo virtual, lo digital, la presencia de la IA, se imponen y van tejiendo diversos entramados a los que estábamos acostumbrados.



