HOY ME SIENTO EN PAÍS COMUNISTA
Por: Holguer Mariano Jara
Ante la crisis energética, los apagones y el deterioro de los servicios públicos son evidentes. Hay un deficiente mantenimiento de las centrales
eléctricas, falta de previsión ante sequías y problemas climáticos que afectan el suministro de energía.
La falta de luz o el abandono de las comunidades es el único resultado tangible de la gestión gubernamental que llega como un regalo. Así se
refleja la frustración por como los cortes de luz afectan directamente la seguridad, el comercio local, la educación y la calidad de vida diaria de la población.
Es triste decirlo, pero es la verdad: el gobierno sólo nos entrega oscuridad; esta representa la ignorancia, los prejuicios y la ilusión. Vivir en la
oscuridad es vivir en la confusión, el miedo, el aislamiento o la falta de propósitos. Este gobierno necesita luz y valentía para mirar de frente la realidad ante el pueblo.
Hoy me siento en país comunista: sin luz, sin agua, sin combustibles, sin seguridad, sin empleo, sin esperanza y sin dinero, pero con leyes
capitalistas; así aplastan el acelerador de la oscuridad eterna. El Estado no puede ver los problemas en la obscuridad de la noche, mientras la
ciudadanía los ve a la luz del día. Al pueblo no se le entierra en el tunel de su desgracia y miseria.
El problema se arrastra por 20 años; las refinerias fueron mal construidas, con sobreprecios y cobijadas de corrupción. Hoy vivimos la atmosfera de la
vulnerabilidad humana frente a la adversidad para vivir en soledad y a ciegas. Un país y un puebo sin luz, solo transmite la fuerte sensación de desolación,
abandono y desesperanza compartida. A oscuras, el pueblo solo mira su desgracia.
Este gobierno está obligado a dejar de lado la demagogia, el engaño, la mentira y dar paso al cambio de la Matriz Energética para tener seguridad,
democratización y soberanía
eléctrica.
Para ello se requiere tecnocracia capacitada que investigue, aprenda y ayude a elaborar una transición energética para un desarrollo acelerado y sostenible del país.
No parece lejano un apagón general (a la cubana), algo verdaderamente catastrófico. Es menester que todas las fuerzas políticas convoquen al país y
preparen un plan que cubra varios frentes.
En medio de las dificultades, el gobierno no puede perder la perspectiva de mediano plazo; en este sentido corresponderá considerar geotermia, eólica y a largo plazo, la nuclear. ¿Estos apagones son sin transición o una luz de esperanza para 18 millones de ecuatorianos?



