¡Panas!, resolver nuestras diferencias sin violencia es importante
Van conduciendo hacia casa cuando otro vehículo hace una mala maniobra, se cruza en su camino y terminan chocando. Casi por instinto, bajan de sus autos y se acercan. Para sorpresa de todos, no hay gritos ni insultos. Casi al unísono preguntan: “¿Está usted bien?”. Y no, panas, este no es el comienzo de una de mis historias cortas de ficción, sino algo que me ocurrió y que quizá muchos también hayan vivido. Dos desconocidos, un accidente y una decisión que debería ser más común, la de afrontar nuestras diferencias sin violencia.
Sé que no siempre reaccionamos así. Basta un desacuerdo político, una discusión familiar o un roce en el tráfico para olvidar que enfrente tenemos a otro ser humano. Pero discrepar no debería significar agredir. Y ojo, dialogar tampoco significa tolerar abusos ni renunciar a nuestras convicciones.
La OMS identifica como prometedores los programas que enseñan a niños y adolescentes a gestionar la ira, desarrollar habilidades sociales y resolver desacuerdos sin violencia. ¡La paz también se aprende!
Y ahora viene el girazo. Si dos desconocidos pueden dialogar después de chocar, ¿por qué les cuesta tanto a los Estados hacerlo antes de disparar? En 2025 se registraron 65 conflictos armados con participación estatal; trece alcanzaron la categoría de guerra y ocho fueron conflictos entre Estados.
Ah, mis panas brillantes, ya que abrimos la caja de pandora, ¿sabían que mañana comienza la Semana del Desarme? Desde 1978 nos recuerda la importancia de limitar los armamentos y prevenir el sufrimiento humano. Razones sobran. En 2025 el gasto militar mundial alcanzó 2,89 billones de dólares; en enero de 2026 existían unas 12.187 ojivas nucleares y, solo en 2024, las minas terrestres y otros restos explosivos de guerra dejaron al menos 6.279 personas muertas o heridas.
Pero atención que no todo es trágico, también hay razones para celebrar. Mañana, Día de las Naciones Unidas, la ONU cumple 81 años. Su Carta establece que sus 193 Estados miembros deben solucionar pacíficamente sus controversias internacionales (arts. 2.3 y 33). Negociar, mediar y cooperar no son signos de debilidad, sino herramientas para evitar tragedias.
Y, antes de despedirme y volver a mi búnker nuclear por quince días más, recuerden: no todo desacuerdo necesita un enemigo ni toda discusión necesita un vencedor. ¡Nos vemos pronto! Y cuando tengan un conflicto en el tráfico, elijan la paz. Mínimo, los carros que vienen detrás estarán muy agradecidos.
Gunther Kublik



