MADE IN….
ROSALÍA ARTEAGA SERRANO
Desde hace décadas, cuando alguien compra un objeto, difícilmente puede tener la certeza exacta de su procedencia, por más que en la etiqueta diga: hecho en… o made in… no hay ninguna seguridad.
Si se trata de una prenda de vestir o de un artefacto eléctrico o electrónico, probablemente la materia prima llegue desde un determinado lugar, la tecnología proceda de otro, la manufactura se realice en algún país que ofrece las posibilidades de la maquila, el diseño se haga en otro país, o tal vez en una embarcación en medio del mar, la mano de obra sea de otro punto del planeta, las etiquetas y el empacado se hagan por otras manos de diferente nacionalidad… En fin, la lista es larga y seguramente muchos hemos experimentado lo que acabo de escribir.
Tal vez las únicas excepciones puedan ser provistas por lo artesanal realizado en recónditas poblaciones sin mayor contacto con los demás, y aún así, la factura, las materias primas y diseños pueden estar impactados por las influencias globales.
En los tiempos actuales, la preocupación por lo que ocurre con las guerras, con las confrontaciones, que indudablemente nos impactan a la generalidad, sobre todo por el incremento de los precios de los combustibles y otros componentes que forman parte de la vida diaria, entre los que se cuentan por ejemplo los abonos, derivados de la industria petroquímica o los que vienen de lugares que aparecen con dificultades enormes para transportar sus productos por las interrupciones que las guerras proveen.
Por ello, en muchos casos se empieza a ver y a valorar lo local, inclusive hablándose de consumo de lo que se produce en las inmediaciones, lo que pondrá la atención en la disminución de oferta de productos que vienen de fuera, con el consiguiente encarecimiento de lo que tal vez de manera irresponsable, nos habíamos acostumbrado a encontrar a precios asequibles. El nacionalismo también está jugando a favor de la identificación de lo que son industrias locales, como aquellas que tendrán más acogida en estos tiempos diferentes, así, el made in tendrá tal vez una identificación más clara.



